Calexico – A Feast of Wire (Virgin)

El ya lejano concierto que los tucsonianos Calexico y los Mariachis Luz de Luna escenificaron en La Paloma barcelonesa, definió muy bien lo que a la postre ha sido este disco: una fiesta de conexión. De conexión a la simpleza vital del ser en el mundo. Del gusto por la contemplación diaria de una puesta de sol en el desierto de Arizona, y del gusto por regar esas sensaciones con un buen disco de clásico jazz o country sureño.

Joey Burns y John Convertino catalizan, qué duda cabe, muchas ideas en su música. Por ejemplo, la impresión western de sus canciones les convierte en fieles retratistas musicales de una película de Sergio Leone. Ése glorioso desatar emotivo que Leone labró en sus películas del oeste conecta muy bien con la filosofía musical de Calexico. Los violines, las lejanas trompetas, los crescendos y los arreglos de guitarra confeccionan un magma de canciones que evocan un sueño americano siempre utópico.

Porque en Tucson, al parecer, se vive aún de utopía. En ésa ciudad se escenifica, día a día, un crisol de culturas bien avenidas que contribuye a labrar una música, la de Calexico, muy moderna. De modernidad de la de verdad, de la que hace cosas sin aparentar ni seguir vacías tendencias; la que es, en fin, activa e intenta cambiar el rumbo de las cosas. Así, la actitud pop americana (la buena actitud pop, puesto que convence por su profesionalidad no necesariamente correcta en lo político), se mezcla con todo lo que hemos expuesto arriba. Del canto mariachi desesperado al crecendo morriconiano. De la sutilidad de la electrónica alemana al blues. Todo en uno.

A Feast of Wire es definitivamente un gran álbum. Rico y variado. Entretenido y perdurable. Que es lo que al fin y al cabo se le pide a la sinceridad; y a la música, por supuesto.

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