Chaqueta de Chándal – Gimnasia menor (Bankrobber)

“Hablo durante el bolo, me da igual, yo molo; esto es el underground. Me cobran treinta pavos, no salgo del lavabo, esto es el underground. Pongo mi foto en Facebook, de espaldas al concierto, esto es el underground. Mira mi cami rara, me la compré en el Zara, esto es el underground”. 

Son fragmentos de una canción que alguien tenía que decidirse a escribir. Los que lo han hecho se llaman Chaqueta de Chándal y su título es “A moderno resabiado no le mires el dentado”. Tanto la letra, como el nombre de la canción o el de la banda, dan idea de que, desde luego, no estamos ante algo común. Porque sí, hay muchas bandas que escriben letras ingeniosas capaces de retratar de manera hilarante los tiempos que nos toca vivir, pero pocas lo hacen con tanto sentido ni -y esto es lo más importante- el magnífico envoltorio musical, que ellos definen como un cruce nada menos que entre Neu!, La Polla Records y Los Brincos, con que lo hace este trío afincado en Barcelona.

Chaqueta de Chándal se formó no hace demasiado por tres variopintos personajes: el barcelonés Guille Caballero (Els Surfing Sirles, Joan Colomo), la argentina, de La Plata, Natalia Brovedanni (Santa Rita) y Alfonso Méndez (lo:muêso, Fighterpillow), desde Gijón. Todos pasan de los treinta, pero nadie lo diría al escuchar su entusiasta destilación de la psicodelia, el punk, el kraut y el pop.

Tras una tarjeta de presentación tan impactante como fue la canción mencionada al principio del artículo, llega ahora Gimnasia Menor, todo un dechado de letras incisivas, teclados atronadores, guitarras al 11 de volumen e hipnosis colectiva para hacer bailar al personal. A las nueve canciones aquí congregadas les sobran razones para constituir juntas uno de los grandes discos de la temporada, un debut a todas luces sobresaliente que tanto en su aporte lírico como instrumental tiene un fundamento poco común en el contexto discográfico en que se mueve.

Desde la inauguración de la fiesta con ese “La Inopia” que, ya de entrada, suelta ripios tan contundentes como  “somos todos tan listos, tenemos tantos talentos, que se antoja muy raro tener una vida poco realizada. Quizá si somos mediocres, un poco más gilipollas quizás si nos sumimos en la inopia haya alguna esperanza” ya podemos hacernos idea de lo que nos espera. Además, ese sonido casi pastoral, casi de canto gregoriano, que lo envuelve, da una sensación de solemnidad, que contrasta conceptualmente con lo irónico de la letra.
Esa solemnidad pasa a la historia cuando entramos en harina: “El amigo del mal” se abre con unos teclados dignos de John Lord y coros celestiales que nos embarcan a todo trote en un pepinazo psicodélico que directamente nos coge por nuestras partes nobles y se confabulará con todo lo que venga después en el disco para que esa sensación siga en pie. Así, “Artículo segundo”, “A moderno resabiado…” o “Señor, llévame pronto”, son igualmente píldoras de éxtasis que nos mantienen moviendo la cabeza, sin que momentos algo más contemplativos como “El espíritu de Luís Moya”, puro Byrds, o arrebatos de lisergia como la final y extensa “Maldito parné” desentonen en absoluto, para dar forma a un disco tan compacto como sorprendente, adictivo y brillante, que convierte a sus autores, a nuestro juicio, en una de las referencias indispensables de este ejercicio que acaba este mes.

Escucha Chaqueta de Chándal – Gimnasia menor 

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