Clovis, de gira europea con Nada Surf. Segunda parte

Primera parte

FREIBURG 10 de Abril de 2006
Está lloviendo y hace bastante frío cuando llegamos a Freiburg. De todas formas, aprovechando que la sala donde tocaremos esta noche – un club de jazz muy coqueto – está dentro de la ciudad, decidimos ir a dar una vuelta Fino, Daniel y yo, aunque sea bajo la lluvia. Es una ciudad universitaria, tranquila y agradable, con callejuelas y lugares muy acogedores. Hace mucho tiempo desde la última vez que viajé fuera de España y me encanta la sensación de estar en un lugar totalmente diferente (a pesar de que la proliferación de los H&M arruine a veces esa sensación). Tras comprar algunas cosas que nos hacen falta, se impone tomarnos una cerveza en un pub, donde planeamos volver tras el concierto, aunque después no nos dará tiempo, pues es Lunes y los sitios cierran en torno a la 1 de la mañana. Ay, Europa…

Hoy se incorporan a la gira Goldrush, un grupo de 5 chavales ingleses (de los que ya había escuchado alguna canción cotilleando por el Myspace), que vienen en furgoneta desde lejos y llegan un poco tarde a su prueba de sonido. Esto significa que apenas tenemos 10 minutos para probar sonido nosotros antes de que abran las puertas. Ningún problema en cualquier caso. A veces incluso prefiero que no quede mas remedio que hacer un chequeo “express”, porque las pruebas de sonido, aunque sean imprescindibles, son el coñazo mas grande que existe.

En seguida nos toca salir a tocar. Cada día tocamos diferentes canciones, en toda la gira no haremos ni un solo concierto igual a otro. Hoy incluimos nuestra versión de “En un mundo tan pequeño”, de Mercromina que es aplaudida como se merece. Observo que en las primeras filas hay un montón de críos de no mas de 12 años, y esto volverá a ocurrir otros días, lo cual me tiene maravillada. En España no se ven tantos. Bueno, yo no veo casi ningún menor de 16, no digo ya en un concierto de Clovis, sino de ningún otro grupo. Una chavalilla me pide la hoja donde llevo escrito el repertorio “por si acaso os hacéis famosos”, dice, sin una sombra de ironía.

Desde el principio, Goldrush dejan claro que son un grupazo. Nos quedamos bastante flipados con las habilidades de uno de ellos,Joe, que toca teclados, guitarra, bajo, trompeta y hace coros. Joe y Robin – el cantante – son hermanos. Matthew comenta lo mucho que le gustan los grupos donde cantan 2 hermanos porque pueden conseguir un efecto increíble cantando a la vez, tienes casi la misma voz por duplicado. Y lo que Matthew dice, para mi va a misa, así que yo también me hago fan de los grupos donde cantan dos hermanos – con AMA lo tengo clarísimo, pero con Oasis me lo pensaré.

Luego Nada Surf salen y ya arrasan. Los críos que mencioné antes, se saben absolutamente todas las letras, miran el concierto embobados y yo me muero de envidia secretamente. (Bueno, ya no, claro).

Rematamos esta gran noche tomando unas cervezas en el autobús, que permanece aparcado en la puerta del Jazzhaus, a la espera de que se hagan las 2 de la mañana, hora de partida. Se bajan un par de fans / amigos, y los Goldrush, que se despiden resignados, rumbo a un lugar indeterminado donde dormir.

NÜREMBERG: 11 de Abril de 2006
Nos despertamos al lado de la sala, que está apartada del centro de la ciudad, así que hoy no haremos turismo. Fino lleva un libro sobre Alemania y cada día me cuenta cosas sobre los sitios en los que tocamos, así que, teniendo en cuenta las cosas horripilantes que pasaron aquí, quizá no hubiera sido un paseo muy agradable. Por otro lado, hace un frío mortal en Nüremberg, y por mas Paracetamol y tés con miel que tome, estoy un poco tocadilla, y me conviene quedarme en un sitio cerrado.

Al poco de instalarnos, como cada día, Daniel ya ha configurado la conexión a internet y aquello parece un cibercafé, con todo el mundo encorvado sobre su portátil, trabajando. Para Nada Surf, que apenas paran por casa, todo el tiempo de una ciudad a otra, y que necesitan tomar decisiones constantemente sobre si hacer esto o lo otro (la independencia es lo que tiene), lo de estar conectado a internet es vital. Día que no pueden, mogollón de trabajo que se les acumula. Y no estamos hablando de seis o siete e-mails…

Vienen unos periodistas del Musikexpress alemán; traen dos uniformes completos de la Selección de Fútbol de Estados Unidos – que Ira y Matthew, siempre prestos y dispuestos, se colocan – y un uniforme de árbitro para Daniel, quien aporta su toque personal a la sesión de fotos, con una cerveza en la mano en la que lleva la muñequera de cuero y un cigarro en la otra. Me pregunto si en esas condiciones, Nike hará uso de las fotos…(yo he tomado esta prestada a Aurelian, el fan fatal). Aprovechando la indumentaria, se juegan un partidillo fuera de la sala, que no se diga que los americanos pasan de fútbol.

Aparecen Goldrush, medio muertos tras el viaje desde Freiburg. Ellos cinco, mas el chico que lleva su merchandising (Phill), mas la chica que les conduce la furgoneta (Jaime) llevan una auténtica vida de rock’n’roll; haciendo miles de kilómetros después de noches de juerga y de dormir en algún colchón improvisado en la cocina de alguien desconocido… El plan en el que Fino y yo hacemos esta gira, es la otra cara de la moneda; en el sleeper, descansando bien y sin tener que preocuparnos de nada. ¿Damos asco? No me siento nada culpable, bastante carretera y bastantes marrones nos comemos en casa. Mas que “una experiencia única”, digamos que será probablemente la única vez que tengamos esta experiencia. Hay que aprovechar.

Durante nuestro pequeño set acústico, me quedo literalmente muda en un par de canciones y le toca a Fino echarme un cable improvisando algunas frases en inglés y adelantando las canciones que canta él, hasta que me recupero. Nadie se ha dado cuenta de nada; volvemos a recibir felicitaciones y vendemos mas discos que nunca. Hoy además hay una gran demanda de camisetas de Clovis, propiaciada sin duda porque esta noche, Matthew ha tocado con una puesta, y le queda francamente bien. Aurelian – que lleva el merchandising de Nada Surf- Phil – que hace lo propio para Goldrush – y una servidora, conseguimos darle esquinazo a un tipo que quiere cobrarnos el porcentaje que se lleva la sala por lo que hemos vendido. No estamos para regalar porcentajes, lo sentimos, Herr Bigote.

En la mesa donde estuvo el merchandising, Matthew coloca un mini-amplificador, dos altavoces y un tocadiscos que se compró ayer en Freiburg. Saca de su maleta un vinilo de Los Ramones y se monta una fiesta para la gente que se ha quedado a tomar algo. Pero después de un rato, uno de los encargados de la sala apaga el equipo con cara de pocos amigos y nos corta la fiesta. Después de todo, estamos en Alemania, donde es posible que la palabra “flexibilidad” no venga en su diccionario.

DARMSTADT, 12 de Abril de 2006
La sala de hoy está situada en pleno centro comercial de la ciudad, y tiene un aspecto de centro cultural sueco; limpio, espacioso y un poco aséptico. El encargado de todo es un doble de Jose Morán que después del concierto vendrá a felicitarnos y a pedirnos un disco de Clovis. Pero la cuestión es que hemos vendido todos los discos que traíamos, y a partir de hoy Fino se encargará de hacer copias de “Respira” para repartirlas a prensa, promotores, etc. Es una pena que no nos queden cd’s originales, pero así al menos, la gente que esté interesada podrá escuchar nuestra música, aunque sea en un cdr feo e impersonal.

Fino se va a dar una vuelta por la ciudad, confirmando posteriormente que Darmstadt es un poco inquietante, que parece un decorado. Me quedo charlando con Ian, el tour manager de Nada Surf. Nunca da una voz, si surge algún problema lo soluciona de manera impecable, es un excelente técnico de sonido y de vez en cuando deja caer alguna anécdota sobre The Libertines, Bowie, Frank Black, Teenage Fanclub o cualquier otro grupo con quien haya trabajado.

El publico de hoy es difícil. Aplauden, sí, pero no muestran mucho entusiasmo. En principio asumo que es lógico, porque no podemos calificar los pseudoeléctricos de Clovis como “juerga loca”, pero cuando ocurre lo mismo durante el concierto de Goldrush, que sí que meten caña y tienen al menos cuatro canciones que son verdaderos hits, me doy cuenta de que debe ser cosa del carácter germánico de la zona.

La frialdad continúa durante Nada Surf, (a pesar de que ellos intentan constantemente obtener algo de calor por parte de la audiencia) hasta que en “Fruti Fly”, invitan a subirse al escenario a quien quiera que pueda traducir la primera parte de la letra de la canción. Este truco nunca falla, pero es que esta vez, el chico que se sube no se limita únicamente a traducir el alemán, sino que canta la canción, y hasta a Matthew le cuesta seguir cantando sin morirse de risa. Como toquen en Japón, lo va a pasar fatal. A partir de ese momento el concierto va hacia arriba. Una vez mas me rindo ante Nada Surf. Son los mejores.

El backstage se llena de jovenzuelas, y a mi me entra nostalgia de la adolescencia, cuando se hacen locuras para llegar hasta tus grupos favoritos. Fino me consuela recordándome que yo sigo haciéndolo (“¿o qué crees que estás haciendo aquí?”), y brindamos con una botella de cerveza increiblemente rica, de esas que tienen cierre como las de La Casera, y que además no dejan resaca alguna. Buscadlas si venís por Darmstadt.

BREMEN, 13 de Abril de 2006
Llegamos a la ciudad mundialmente conocida por el cuento de los Hermanos Grimm. Creo que había una serie patética de dibujos animados, incluso; “Los músicos de Bremen”. Resulta ser una ciudad preciosa y encontramos un monumento de los cuatro animales del cuento. Daniel Fino y yo nos damos un paseo por la ciudad y también por una feria gigantesca que hay al lado de la sala, de nuevo bajo la lluvia, lo que me va a pasar factura esta noche.

La sala de hoy es mas el tipo de sala polivalente donde también hacen teatro. Tiene gradas hasta el infinito, y te devuelven 50 céntimos de euro por cada vaso de plástico que devuelvas en la barra; conciencia de reciclaje alemana.

Había quedado con Jalal, que es el dj que está pinchando Mundo en su programa de radio semanal y que vive en Bremen, pero paso tanta vergüenza durante el concierto, que después no me atrevo a encontrarme con el. La cuestión es que hoy estoy como para meterme en la cama, pero no me da la gana, y aunque mas o menos me defiendo, en un par de canciones me entra un ataque de tos de los míos, que no es no es cualquier cosa. Vamos, que me parezco mas al cantante de Metalica que a la de un grupito pop. A pesar de que no es tan terrible como yo lo vivo, lo paso mal, en lugar de pasarlo bien, que es por lo que se supone que uno se sube a tocar a un escenario.

Desde que Clovis empezamos a tocar he recibido muchas críticas, que si canto flojo, que si no se me entiende… pero puedo asegurar que nadie es más duro conmigo que yo misma, asi que me voy a un rinconcito a flagelarme un rato. Robin, el cantante de Goldrush, también es asmático y me comprende. Me dedica una canción de su concierto, para que se me pase el disgusto.

BOCHUM, 14 de Abril de 2006

Es Viernes Santo, y esta ciudad está desierta. Hoy vamos a tocar en una discoteca llamada “Matrix” que tiene toda la pinta de ser un templo del gótico y del death metal, a juzgar por los carteles que hay fuera. Esto se confirma una vez instalados dentro. Las paredes del backstage están forradas literalmente de posters de grupos duros y tías buenas.

Aun sigo sintiéndome mal por el incidente de anoche, pero todo el mundo le quita importancia e intentan animarme. Le pido consejo a Matthew. El no sólo tiene una voz portentosa y canta más que bien, sino que a pesar de dar decenas de conciertos seguidos y después de alguna que otra noche en vela, siempre está listo para cantar, no le he visto fallar nunca (y le he visto actuar del orden de 40 veces ya). No me cuenta ningún secreto – asegura que no tiene – pero me aconseja que durante el día de hoy solo beba agua, toda la que pueda, que hable lo menos posible. Y que caliente la voz siempre un poquito antes de salir a cantar. Este es un detalle que debería grabarme a fuego; está claro que uno (casi) siempre se las apaña para cantar, pero la diferencia entre hacerlo sin calentar y calentando es bastante apreciable. Corresponde a cada uno tomar la decisión entre dar todo lo que se pueda, o conformarse con tocar o cantar para salir del paso, mas o menos.

Lo bueno de hacer un concierto regulero, es que en el siguiente te concentras a tope e intentas darlo todo para borrar el anterior. Esta noche todo acompaña, el sonido, la gente… y una sorpresa: hace unos días les habíamos preguntado a Daniel, Matthew e Ira si les apetecía tocar una canción con nosotros, y por fin hoy se nos unen para tocar “Mundo”, sin ensayar prácticamente. Sale una versión más suave que la que hacemos con nuestra banda, evidentemente no porque ellos no sean capaces, sino porque encaja mejor en el ambiente acústico que estamos mostrando Fino y yo en esta gira. Son tres minutos de nada, pero tres minutos inolvidables. A nosotros siempre nos da vergüenza pedirles que toquen algo con nosotros, porque no queremos que se sientan obligados a hacerlo. Al final nos acabamos dando cuenta de que no hay que darles tantas vueltas a las cosas. Si quieres algo, pídelo, ya te dirá el otro que no, si no quiere… pero ¿por qué no va a querer? Otra cosa a tener en cuenta siempre; ese “¿por qué no?”, algo difícil de asimilar para una persona que dice “no” a todo por sistema.

Cuando todos los conciertos acaban, me marcho corriendo despavorida al autobús, mientras casi todos se quedan un par de horas merodeando por la sala, que está llena de siniestros y góticos – pero cosa mala, vamos; el “Voltereta” en los 80, un jardín de infancia al lado del “Matrix” este. Pasar un Viernes Santo en un tugurio que parece rendir culto al Anticristo, no tiene precio. Otra particularidad de esta discoteca es que para poder salir, tienes que entregar una tarjeta en la que te han ido marcando las consumiciones que hayas tomado, o pagar una cantidad obscena de euros si no tienes la tarjeta dichosa, como es el caso de la mitad de la expedición. Una vez mas, Ian super-manager tiene que acudir en ayuda de los chicos para rescatarles de las garras del mal, y que estén dentro del sleeper cuando este arranque a la hora acordada. El autobús del rock’n’roll no espera a nadie, y esto va en serio.

(…continuará)

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