Cristian Vogel – Nitsa/Apolo (Barcelona)

En un Nitsa ligeramente desangelado, quizás premonitorio de un cierto ocaso del techno como música de masas, Cristian Vogel inauguró su residencia mensual en este club. Vogel, británico de origen chileno, es recordado todavía por su álbum Busca Invisibles, un alegato en contra de la impunidad del terrible dictador Augusto Pinochet, con el que confirmó el talante político de su música.

Pese a la importancia de Busca Invisibles, el periplo discográfico del fundador del colectivo No Future (con background punk), incluye, además de ése, siete álbumes, en los más diversos sellos: Tresor, Force Inc, Magnetic North. Un artista de los más destacables del mundo del techno, pues.

Su estilo en los platos (o al menos su sesión del otro día) es similar a la música que crea: contundente pero siempre jugando con el beat, buscando los timbres y las baterías menos ortodoxas, y eso sí, sin melodía alguna. Juega con la rareza sonora, la incomodidad auditiva y el baile imaginativo.

Pero es, posiblemente, la falta de melodía, el signo más reconocible del estilo Vogel. Su música se basa casi exclusivamente en ritmos innovadores, ruidistas y polimórficos. Pero no en el sentido en el que lo entienden Autechre o Aphex Twin, músicos que, al contrario que Vogel, no crean a partir del techno, sino que lo hacen a partir de sonidos electrónicos más generales.

Y pese a que su trabajo con Super_Collider (junto al cantante Jamie Lidell) puede ser más accesible y variado, no cabe duda de que como productor de techno es de lo mejor que hay. No llega a la altura de Derrick May & Co (maestros de la melodía), pero su paciencia y obsesión por empujar los límites de una música que empieza a perder adhesión popular, es encomiable. Mejor así: el techno volverá al underground y, seguramente, ganará en interés.
Si lo van a ver el próximo mes, sepan que no encontrarán relajo para sus oídos y les costará bailar. Pero disfrutarán durante un rato de una música, de veras, diferente, de un techno atemporal que seguirá vigente durante muchos años gracias a su extrañeza.

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