Daft Punk – Random Access Memories (Sony)

 

Aún a sabiendas de que las grandes decepciones son consecuencia de tener grandes expectativas, después de ocho años sin nueva música de Daft Punk, la expectación por este Random Access Memories no podía ser mayor. Las noticias que se iban filtrando prometían grandes cosas: Nile Rodgers a los mandos del sonido, colaboraciones de Panda Bear, Julian Casablancas o Giorgio Moroder y una nueva vuelta de tuerca en el sonido del dúo cibernético. Imposible no afrontar la primera escucha con una punzada de emoción en el estómago.

Los robots más famosos de Francia abren el disco con toda una declaración de intenciones: “Give Life Back Into Music”, que es exactamente lo que han querido hacer con este disco. El espacio que antes llenaban máquinas ha sido ocupado por personas de carne y hueso. Se han dejado sus famosos Roland en casa y se han encerrado en el estudio con una troupe de músicos de esos que tocan instrumentos de verdad. ¡Y qué músicos! Guy-Manuel de Homem-Christo y Thomas Bangalter querían que la electrónica recuperara el sentimiento, querían que los bits y la batería se dieran la mano, y es innegable que lo han conseguido.

Para ello, se han subido en la máquina del tiempo y han plantado sus elegantes culos metálicos en la música disco de finales de los setenta, sus bases funk, sus falsetos, sus ritmos imposibles. Y además sin despeinarse, oiga. Sin perder el sello distintivo Daft Punk: su vocoder y sus características bases. Desde que se abre el disco, uno se siente trasladado a esa época donde la música disco sonaba a pop y a Motown, con grandes y cuidadísimas producciones.  Y empapados de esa atmósfera, el resultado ha sido que este nuevo trabajo es mucho más ambiental que bailable, mucho más retro que futurista, y está mucho más cerca de la música para escuchar en el salón que de la de bailar en una pista.

¿Saben esa que dice “Last Night The DJ Saved My Life”? Pues Random Access Memories suena así durante once de los doce primeros cortes. Pónganme a un sosísimo Julian Casablancas llegando a unos agudos de castratti (“Instant Crush”), añádanme a un Paul Williams en un tema de aires de musical de Broadway (“Touch”) y además  sumen al nuevo rey Midas, Pharrell Williams, con aportaciones que parecen sacadas del Off The Wall de Michael Jackson. Y ahí lo tienen. Ah, me he dejado a Panda Bear en “Doin it right”. ¿O es un mashup con Animal Collective? Muy chulo el tema, pero ¿alguien les ha dicho que no pega nada con el resto? En fin, once temas que suenan maravillosamente bien, pulidos, brillantes y relucientes. Con batería, bajo y guitarra de virtuosos (no en vano son de los reputadísimos Paul Jackson Jr, John Robinson y Nile Rodgers) y el resultado es vistoso y precioso, ultra-cristalino. Pero (siempre hay un pero) decepcionantemente aburrido. Demasiados medios tiempos. Canciones demasiado largas y lentas. Algunos dirán hipnótico; yo, tedioso.  Otros dirán sublime; yo, bostezo. 

Pero no se alarmen, que aquí está el tío Moroder para entregar el que sin duda será, confiad en mí, el tema del año. “Giorgio” es la historia de Moroder. Siete minutos donde el influyente músico y productor habla de su vida mientras Daft Punk construyen una canción alrededor. Lo sé, dicho así no suena demasiado atractivo. Pero el tema es un pepinazo de libro, un trallazo impresionante que os golpeará en la cabeza y os dejará aturdidos. Y desde aquí os reto a que lo escuchéis sin levantaros de la silla y poneros a dar botes como locos. Aviso: es imposible.

Visto lo visto, Random Access Memories sigue la pauta descendente que va desde un increíble Homework, a un gran Discovery y un, simplemente, buen Human After All. Random Access Memories, a pesar de ser lustroso, no pasará como el mejor disco de Daft Punk. El orden de los temas es horrible, la fijación por sublimar el sonido les ha hecho olvidarse de las canciones y algunas de las colaboraciones cojean. Pero, como buenos magos que son, los franceses guardan un gran truco para el final del espectáculo. ¿Qué te has aburrido un poco a lo largo del disco? ¿Qué incluso has bostezado, que te he visto yo? En “Contact”, que cierra el disco, Daft Punk recuperan su yo más cañero y, con la excusa del astronauta Eugene Cernan hablando desde el espacio, vuelven a sus señas de identidad primigenias y entregan un tema destrozapistas, rompehuesos y atronador. Al estilo de “Technologic” o “Human after all”. Y acabas la escucha del disco sin aliento, con las pulsaciones al máximo y con la adrenalina disparada. Lo sé, eso no se hace. Está muy feo intentar salvar el disco con un pelotazo infalible. Pero qué queréis que os diga, en estos casos es cuando uno se acuerda de aquello de que a nadie le amarga un dulce.

 

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