Dolores O´Riordan – No baggage (Cooking Vinyl)

Creo que de las primeras veces que escuché el nuevo y primer disco en solitario de Dolores O´Riordan, (inconfundible voz de Cranberries), mi opinión, quizá algo influenciada por algunos comentarios que había leído y escuchado en algún medio, fue. Bueno, pues un poco más de los Cranberries, pero esta vez con Dolores en solitario, 100% previsible…

Pero la verdad, que después de escucharlo unas cuantas veces más, y después de hacer un esfuerzo por recordar, que es lo que sentí por primera vez, cuando con quince años escuché aquel que sería tan sonado Bury the Hatchet (1999), creo que mi opinión ha cambiado considerablemente, y creo que los que brindaban estas fáciles críticas a la opinión pública, deberían haber excavado un poco más en el segundo disco en solitario de la irlandesa, y sobre todo, obviar un poco más algunos temas de claro espíritu Cranberries, (que justamente se encuentran al principio del disco), y tener más en cuenta, las abundantes canciones más “O´Riordan” (que casualmente se encuentran casi todas en la segunda mitad).

No baggage, salvo en contadas canciones como  “Skeleton”,  “The Journey”, o “Be careful” que son más previsibles y tienen un claro sonido Cranberries, con una voz mucho más desatada, y en ocasiones incluso desbordada por los excesivos gritos “celtas” de Dolores, el resto, se aleja bastante de los sonidos de la banda irlandesa, dejando atrás las similitudes con aquella música fresca, pegadiza, potente y en ocasiones algo desmadrada o descontrolada  para hacer un trabajo mucho más maduro, más profundo, interiorizado, y reflexivo, donde parece que las cosas no se hacen tan a la ligera.

 “Switch off the moment”, o “It´s you”, son claros ejemplos de esta evolución en las canciones, y pese a que sigan sonando ecos de temas anteriores, creo que están llenas de inquietantes melodías, y ritmos animados, que les dan un clarísimo carácter de “single”. Pero es sobre todo a partir del séptimo corte del disco (“apple of my eyes”) donde el cambio se nota realmente, encadenando cinco buenas canciones de distintos estilos, pero semejante espíritu, que van mejorando sucesivamente, y que culmina con un sensacional “Lunatic”, lo mejor del disco, donde solamente el suave sonido del piano abrazándose con la mejor voz  nunca escuchada de Dolores, sirven para desbordar por lo cuatro costados, sensibilidad, melancolía y belleza, sin necesidad de nada más. Cuatro canciones, que junto con el último tema del disco “tranquilizer”,  describen a la perfección distintos estados de ánimo, y sentimientos, que lejos de ser directos, y pasionales, suenan más pausados, (aunque quizá algo monótonos), como si se hubiesen dejado reposar en una barrica de roble, ganando cuerpo y quitando asperezas.

En definitiva, más de 45 minutos  en once canciones, donde sigue estando presente el espíritu folk, los sonidos celtas, y el alma Cranberries, pero donde también y de una forma mucho más presente, depurada y comedida, nos muestra Dolores, sus verdaderas inquietudes, por medio de buenas canciones, más desnudas y sinceras, que los acelerados ritmos y gritos estridentes a los que se dedica cuando se junta con los hermanos Hogan. De todas formas, veremos en qué acaba y cómo acaba sonando en directo, después de la sorprendente noticia que saltó justo después de la salida del disco, y que no hacía otra cosa que confirmar, los rumores que decían que la banda de Limerick se juntaba seis años y medio después, para volver a girar por todo el mundo, y quien sabe si sacar un nuevo disco de estudio, más pronto que tarde…

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