Dr. John – Locked down (Nonesuch / Warner)

Uno de los (pocos) fenómenos musicales interesantes de este nuevo siglo es la recuperación de viejas glorias a cargo de músicos actuales que, una vez alcanzada la fama para sí mismos, empeñan su nombre en la reivindicación de artistas relativamente olvidados o, simplemente, de los que ya no se espera que puedan reeditar sus días de gloria. Aunque he hecho referencia a “este nuevo siglo”, posiblemente todo empezó hace un par de décadas con Rick Rubin y sus American Recordings para Johnny Cash. El barbudo productor le tomó el gusto a la labor e intentó repetir jugada, unas veces con más éxito (espléndidos sus discos con Neil Diamond) y otras con menos (Donovan, Metallica…) En años recientes Jack White tomó el relevo y produjo discos aceptables para Loretta Lynn y Wanda Jackson, mientras que ahora es Dan Auerbach, el guitarrista y vocalista de Black Keys, el que lanza sus redes en el pasado intentando pescar una buena pieza a la que quitarle el polvo, comprarle ropas nuevas y presentarla en sociedad como pescado fresco. Y en la red picó nada más y nada menos que el Dr. John.

Mac Rebennack (ese es el verdadero nombre de Dr. John) no ha dejado de trabajar en todos estos años desde que se convirtió en el rey del vudú-blues con Gris-gris (1968). Sin embargo, pocos esperaban una resurrección como la que ha protagonizado con este Locked Down. La vieja figura de The Night Tripper, el seudónimo que utilizó para aquellos misteriosos y tétricos álbumes de finales de los 60 y principios de los 70, ha vuelto con todas sus fuerzas. Rodeado de excelentes músicos, y bajo la experta batuta de Auerbach, su R&B de Nueva Orleans con toques de funk sucio y psicodélico vuelve a resultar tan inquietante, fantasmal y sublime como lo fue en sus años de gloria. Sólo con escuchar ese sonido de aves nocturnas y pantanos brumosos que abre el disco uno ya intuye que la jugada ha salido redonda, pensamiento que se confirma tras verse atrapado por el ritmo rockero de “Revolution”, el blues-rock melódico de “Ice age”, el jazz-soul de “Getaway”, el soul clásico de “God´s sure good” o los aromas latinos de “Eleggua”.

La completa actualidad de las letras, repletas de gritos desgarradores y proclamas apocalípticas sobre el cruel momento que vivimos, contribuye a hacer desaparecer las dudas: Locked Down no es un simple acto de revival, ni un ejercicio de estilo ni un ventajista intento de subirse al carro de Rubin y White por parte de Auerbach. Nada de eso. Locked Down es, simple y llanamente, uno de los pocos discos imprescindibles que han pasado por mis oídos en lo que va de año.

Ah, y tengo que decirlo antes de irme: manda huevos que sean artistas que ya no cumplirán los 60 (ni los 70, en este caso) los que tengan que venir a darnos dos leches bien dadas a ver si espabilamos y nos damos cuenta de lo que nos estamos jugando.

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