El Hombre Burbuja – Barco Isla Canela (Sevilla)

La presentación de “La Paz Está En Las Matemáticas”, el último trabajo de los gaditanos El Hombre Burbuja fue algo especial, original. Un barco, el Isla Canela, fue el lugar escogido por Jul y compañía para celebrar una fiesta fantástica. Pero lo mejor es que el barco zarpó, es decir, el concierto se celebraba a la par que por la inmensas cristaleras de la embarcación veías el hermoso paisaje de Sevilla. Como aperitivo del acontecimiento, el proyecto del argentino Sebastián Litmanovich, Cineplexx, tocando en directo los temas que componen el álbum “Electrocardiograma”. Una mezcla de jazz, ambient y pop acústico que nada podía hacernos presagiar el arrebato de dulzura y fiereza que iba a tener lugar a continuación.

Así es. Las últimas canciones de EHB no sólo componen uno de los mejores discos del año, sino que sitúan a Jul como uno de los mejores letristas del panorama nacional. No quiero más discos de letras fáciles y simples. Quiero arañar mi mente para encontrar esas sensaciones de frustración y rabia para vestir cada uno de los temas de “La Paz Está En Las Matemáticas”. Un título que viene muy bien al caso. Una paradoja entre lo riguroso y lo intangible. Así lo explicó Jul poco antes de saltar al escenario: “Sin contradicción no hay nada. Era la manera de atarlo un poco a la tierra y de burlarme un poco de disco en sí. Esa era la idea, decir un disparate muy real para burlarme de todo el contenido del disco. Las canciones se pierden en sentimientos por ahí, y es un modo de darme una torta a mi mismo. Pero, gilipollas, ¿qué haces buscando la paz ahí? La paz está en las matemáticas”.

El mejor tema de la noche fue “Mejor fuera”, una de esas canciones que deberían enseñarse en los colegios a los adolescentes en plena pubertad y sobreexcitados con el crecimiento de cierto par de glándulas femeninas. Por que, al fin y al cabo, los hombres están mucho más tranquilos sin nosotras, pero no pueden evitar verse encerrados una y otra vez en el enjambre de desequilibrios que somos las féminas de hoy en día. Por supuesto no faltaron temas ya míticos como “Mi rulot and I” o “Kill the Mosquito”. Pero yo me quedo con las últimas composiciones. Me quedo con la sensualidad de “T. O. C.”, con la energía de “Solo una parte” y con el ritmo irónico (¿Un ritmo irónico?- os preguntaréis si eso existe y os digo que sí), de “Aloha Dai”. Un gran disco. Un directo enorme. La fiesta flotante duró hasta altas horas de la madrugada. No creo recordar una sola cara triste o seria a mi alrededor. Esto hay que repetirlo. Y hablando de repeticiones he de decir que también estuve en el concierto que dieron en Madrid días después. La misma contundencia. La misma sensación de satisfacción. Las mismas ganas de convenceros de que compréis este disco.

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