El-P – Fantastic Damage (Definitive Jux)

A veces uno se siente como el llanero solitario defendiendo el hip hop, discurso y alma del mundo contemporáneo, en la calle como la habitación. Musicalmente ha impregnado todos los géneros, desde lo peor que se pueda ver en MTV, hasta el más paranoico underground urbano. Es una estética de moda para muchos, pero también es un modus vivendi para una minoría, una nueva ética para afrontar como bien se pueda la realidad de un mundo embrollado. Y en esta ética no valen ni pistolas, ni materialismos, ni poses. Esto es cosa de las modas, pese a que algunos se resistan a abandonarlas. El-P es el hombre que nos explica porqué el hip hop es no ya una gran música sino una manera de salvar tu trasero en un mundo de locos.

Con el hip hop todavía se puede experimentar con el sonido; todavía se pueden abordar temas desconocidos, abstractos; todavía se pueden hacer portadas de discos estéticamente transgresoras (esto se llama graffitti, señores); todavía se puede jugar con los títulos de las canciones (impagables títulos como “Constellation Funk”, “Stepfather Factory”, “Delorean” o “Dr Hellno And The Praying Mantus”) y todavía se puede uno reír de todo y de uno mismo…en fin esto es el hip hop.

Centrándonos en lo que queremos decir: Fantastic Damage es el disco más I.M.P.R.E.S.I.O.N.A.N.T:E que se ha escuchado en años. No hay concesiones para el oyente, es el sonido más underground, avanzado y turbador que se pueda escuchar a día de hoy. Es barroco hasta límites insospechados: llamas en el sampler y en el cerebro, ganas por vivir intensamente, ganas por sacarle partido al máximo a las neuronas, como ejercicio de auto-conocimiento y afirmación personal.

Pero en Fantastic Damage no hay ego trip. Hay trip de ego. Hay un viaje interior hacia los abismos de la conciencia. Y hay ganas por compartirla con el máximo número de personas en el mundo. Es el hip hop, qué se le va a hacer. El elitismo no circula en las venas de un género inventado para ser compartido en comunión laica mundial.

Tanto es así que ahora mismo me estoy imaginando a un tokiota, a un neoyorkino, a un parisino, a un berlinés, a un angelino, a un mexicano, a un habanero, a un surafricano, a un cairota, un sarajeveño e incluso a un palestino y un israelita, compartiendo las mismas sensaciones transmitidas por este disco de hip hop, combativo en esencia para con la anquilosada e intolerante humanidad. No hay sonido más impactante y rogamos a cualquiera que esté interesado en la música, por mucho que tenga prejuicios hacia el hip hop (como mucha gente aquí), compre este imprescindible trabajo. Es una joya que será recordada durante 100 años como mínimo. Cada uno puede imaginarse lo que quiera con este disco: Blade Runner, el espacio, el futuro, el presente. Un disco para reflexionar sobre nosotros mismos y sobre lo que nos está pasando.

Fantastic Damage: una píldora contra la estupidez.

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