Engine Down – Demure (Lovitt Records)

“Demure” es el tercer disco del cuarteto de Virginia Engine Down. Además, “Demure” es su disco de madurez y la consagración de esta banda como una de las más respetadas de los últimos años. Después de dos discos muy influidos por el emo-core más estándar, (a pesar de todo, dos discos imprescindibles), han encontrado su lugar en el mundo con un disco de rock, a la vez tenso, melódico y triste.

Sí, porque la tristeza se encuentra muy ligada a la inspiración que ha hecho grande este disco de rock contemporáneo. Esta melancolía se expresa con naturalidad en la voz y las letras, personales y herméticas, de Keeley Davis. Estas letras tan impenetrables convierten a las canciones en inmensos estados de confusión y, contradictoriamente, también de belleza. Porque las canciones de este álbum se presentan ante nuestros oídos como confesiones íntimas, como revelaciones inconfesables, (de ahí el acertado “Demure” del título), y es necesario algunas escuchas atentas para descubrir el universo en el que fueron creadas y toda la grandeza que esconden en su interior.

El disco arranca con la canción titulada “Songbird”: una batería cortante junto a unas guitarras tenues, que se embrutecen hasta el rugido en las partes más furiosas del tema, y un bajo eficaz que se recrea en la sencillez de los silencios y que crece con viveza cuando es necesario. Toda esta base instrumental sirve de lecho a la voz de Davis y a una de sus bellas, incomprensibles y mágicas letras. Es la voz de Keeley Davis rica, expresiva, y emocionante, y consigue atraparte desde la primera escucha porque sientes que viene desde la verdad, desde la profundidad de unos sentimientos vividos. “Martyrs to trust / Made this stain for comforts sake / Faked you out / You’re not aloud / To point that finger “.

Después tenemos “Pantomime”, quizá la canción más enérgica del disco y la que sirve de unión con el pasado reciente de la banda. En este momento debemos destacar el magnífico trabajo en la producción: las canciones suenan contundentes sin perder en ningún momento la limpieza y la claridad que toda buena producción de rock requiere. Además, observamos cómo los años han proporcionado a los miembros de Engine Down un dominio de sus instrumentos admirable, y cómo el nivel de composición es cercano a lo privilegiado: saben dónde quieren ir y consiguen llegar sin esfuerzo.

A partir de este momento el disco fluye como un río de perfección, porque después de las dos fantásticas primeras canciones el resto del lp no va a decaer en ningún momento. Cada canción va a tener su propia personalidad, pero todas estarán impregnadas por la tristeza y la contundencia del sonido de la banda. Así, canciones como “Far from now”, “Demure”, “Relief sketch” se nos muestran majestuosas y únicas; sin embargo, es en “Detour”, “Overrated” y, sobre todo, en “Second of February”, donde el nivel de composición del grupo llega a extremos increíbles y convierten al disco en uno de los lp’s fundamentales para entender la música rock en esta primera década del nuevo siglo.

Para finalizar, diremos que ha sido en estos últimos años cuando el nivel de los grupos de rock independiente ha logrado alcanzar unas cotas de calidad y de agudeza que no se podía vislumbrar en la prolífica primera mitad de la década de los noventa. Este disco de Engine Down viene a fortalecer una vez más esta teoría: los grupos alternativos han llegado a su mayoría de edad, han dejado de buscar el dinero fácil que proporcionan los estribillos azucarados y las producciones blandengues y se han dedicado a crear obras de arte atemporales, (tanto en composición como en producción), con todo lo que ello conlleva: alejarse de los circuitos comerciales aunque teniendo un público poco numeroso pero exigente y agradecido.
Nosotros tenemos la suerte de estar aquí, (entre el público poco numeroso pero exigente y agradecido), y poder disfrutar de estos maravillosos discos. Y aquí permaneceremos siempre, ¿verdad?.

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