Entrevista: Alondra Bentley

“Creo que uno nunca debe ignorar lo que realmente quiere hacer, las consecuencias son catastróficas”

Alondra Bentley ha vuelto este año con una acertada reinvención. Tal y como te contábamos hace unos días, Resolutions nos la devuelve virando hacia el pop y los elementos electrónicos sin perder su identidad.

Aprovechando su lanzamiento hemos charlado con ella y esto es lo que nos ha contado.

Resolutions supone un cambio estilístico considerable, alejándote sustancialmente del folk. ¿Qué causas artísticas y/o personales te han llevado a ello?

La intuición es mi herramienta básica para componer y escribir. Estar en un momento vital en el que me siento más tranquila y con más claridad mental y emocional me ha ayudado mucho a hacer el disco que quería hacer. Hay mil referencias de artistas a los que les ayuda o parece servirles de inspiración un estado vital agitado, ansioso, triste o caótico; a mí me ayuda justo lo contrario, nunca he conseguido escribir una canción cuando me he sentido mal, soy incapaz de hacer algo decente en ese estado. Estos dos últimos años han sido físicamente agotadores para mí porque he estado trabajando mucho, tanto como profesora con niños pequeños como en mi carrera musical y la verdad es que creo que el cansancio físico que supone compaginar estas dos facetas también me ha ayudado a optimizar mejor mi tiempo y concentración a la hora de escribir.

Tras un debut notablemente recibido como Ashfield Avenue (09) y, más allá de la interesante aventura de conciertos infantiles y el disco Sings for children, it´s holidays (12), al terminar su continuación con el intimista The Garden Room (12), ¿sentías de algún modo que podías haber llegado a un callejón sin salida?

Nunca me he sentido así. Empezar a escribir canciones para un disco es la mejor sensación del mundo, tienes opciones infinitas delante de ti. Como cuando estrenas un cuaderno nuevo y te propones llenarlo de mil cosas; de hecho soy experta en estrenar cuadernos y dejarlos a medias, me encanta empezar. Es verdad que el lienzo en blanco intimida un poco pero en realidad es por una buena causa, significa que tienes que buscar lo que quieres decir. Creo que sentirte en un callejón sin salida debe ser la peor sensación del mundo, sin libertad ni escapatoria, qué horror, espero nunca sentirme así.

¿En algún momento lejano de tu carrera llegaste a pensar que podrías sonar como en Resolutions (15), me refiero a utilizar sintetizadores, loops vocales, etc.? ¿Fue una pulsión instantánea o era algo que ya rumiaba en tu cabeza, ese tono más pop, luminoso y electrónico?

Cuando compones canciones con voz y guitarra, como es mi caso,  escribes imaginándote qué instrumentos, arreglos, etc. va a llevar la canción en el disco y en el camino que hay entre ese esbozo y el resultado final es muy fácil acabar en un sitio distinto del que tenías pensado porque las posibilidades son infinitas. Con este disco he conseguido que lo que había en mi cabeza y el resultado final fuese más parecido que nunca; hasta ahora no había conseguido acercarme tanto a lo que quería hacer. Siempre he querido hacer este disco.

¿Te preocupaba en cierta forma la acogida que pudiera tener en tu audiencia acostumbrada a un sonido ya bastante consolidado y familiar?

No, no me preocupaba. Cuando estaba haciendo el disco estaba deseando terminarlo y enseñarlo. Las reacciones están siendo muy buenas. En todo caso es posible que haya quien prefiera uno de mis discos anteriores pero para eso se grabaron y se publicaron, lo bueno de los discos es que no caducan.

El riesgo que has podido asumir, ¿surgió antes, durante o después del proceso compositivo?

Durante el proceso compositivo. Cuando estaba componiendo “What Will You Dream”, por ejemplo, sabía exactamente cómo quería que sonara la canción. Lo primero que hicimos Matthew E White (el productor) y yo fue intercambiar extensas notas e ideas sobre hacia donde queríamos que fuese cada canción, para esta canción la referencia era Kate Bush. Luego toca darle forma a esas palabras claro, pero para eso estaba Matthew, es un productor increíble.

¿Qué aportó el hecho de trabajar con el colectivo Spacebomb y grabar en Virginia con Mattew E. White (Natalie Prass) para obtener el resultado final de Resolutions?

Muchísimo, yo no podría haber hecho este disco sin ellos. Cuando llegué a Richmond ya había una idea muy clara sobre cómo iba a ser cada canción, pero la parte crucial en una grabación es el momento de grabación. Puedes haber estado meses planeando algo y llegar al estudio y que salga otra cosa por errores de comunicación o simplemente porque te dejaste llevar hacia otro sitio en ese momento, es difícil de controlar. Matthew me dijo una cosa que ningún productor me había dicho antes, me explicó que su objetivo era que Resolutions sonara más a mí que nunca, no a lo que ya había sonado, sino a lo que siempre he querido sonar. El disco tiene espíritu Spacebomb, pero Matthew hizo mucho hincapié en que no sonara demasiado a Spacebomb y todas las decisiones que tomaba eran aciertos. Ver a este colectivo trabajar en el estudio fue una de las cosas más emocionantes que he vivido.

¿Tenías algún referente, obra, fuente de inspiración, etc. a la hora de ir construyendo Resolutions?

Un montón, tengo hojas de Google docs llenas de referencias que intercambiamos Matthew y yo. Desde Fleetwood Mac, Cat Stevens, Stone Poneys, Kate Bush, Stax, Robert Wyatt, Randy Newman hasta Frank Ocean.

Es sorprendente lo confiada, cálida y emocional que llegas a sonar en Resolutions, algo que me llega a preguntar si Resolutions es un punto de inflexión, un portazo al pasado o algo, piensas, coyuntural.

Creo que es esa claridad emocional de la que te hablaba, se nota mucho en la interpretación vocal. La voz es un músculo que está en contacto directo con las emociones, con nuestra respiración. Ahora respiro mejor y me ayuda a pensar mejor. No es casual que cuando te da ansiedad o un ataque de pánico todo lo que piensas es negativo, voy a sonar a profesora de yoga pero el oxígeno ayuda a la calidad de nuestras ideas.

¿Cómo se integrará el antiguo y el nuevo cancionero en directo? ¿Has pensado en adaptar las antiguas canciones a la nueva sonoridad para presentarlas en vivo y crear un todo más homogéneo?

Estamos reinventando el directo, claro. Me apetece y me ilusiona mucho. Las canciones de los discos anteriores también deberían sonar algo distintas, las hemos tocado mucho y el directo es una cosa viva que tiene que mutar para seguir ilusionando.

¿Qué queda de la Alondra de aquel debut de 2009 y qué ha cambiado?

Soy algo más consciente de las cosas, las valoro más.
Sigo siendo idealista y fantasiosa.

Más allá de tu procedencia anglosajona e incidiendo en lo que en otras ocasiones te he preguntado, ¿sigues sin llegar a cuajar o estar interesada en grabar canciones en castellano?

No cuaja, no. Me siento infinitamente más cómoda en inglés, creo que hasta puedo controlar mejor mi voz y mis palabras en inglés. Por el momento no va a haber canciones mías en castellano.

Por último, cuéntame algo de la bonita “Effort and Joy”, mi tema preferido del lote.

Me encanta que sea tu corte preferido. “Effort and Joy” iba a ser el título del disco desde el principio, pero al final opté por Resolutions porque me parecía más luminoso.

Te voy a contar cómo y por qué escribí esta canción: En casa, sobre mi escritorio, tengo una acuarela pequeña pintada por mi madre de un cielo al atardecer, sobre él mi madre escribió algo muy similar a lo que acabó siendo el primer verso de esta canción; me lo dio en uno de mis cumpleaños hace tiempo, no recuerdo cuantos años cumplía.

Siempre que me siento a escribir, releo esos versos y con el paso de los años han ido adquiriendo nuevos significados. El caso es que todo el disco ha sido escrito, grabado y en definitiva trabajado con mucho esfuerzo, como te comentaba, compaginando dos carreras y buscando tiempo para escribir, de hecho “When I get back home” habla sobre eso, sobre la lucha con uno mismo para no dejar que la vida cotidiana te haga posponer tu vida creativa.

Creo que uno nunca debe ignorar lo que realmente quiere hacer, las consecuencias son catastróficas y aunque la alternativa suponga estar agotado y hacer sacrificios  es un esfuerzo que te recompensa con creces.

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