Hidrogenesse – Hidrogenesse Vs. The Hidden Cameras (Austrohúngaro)

A pesar que nombramos a Genís Segarra y Carlos Ballesteros como autores de este disco en verdad se trata de un disco facturado a cuatro manos (bueno, a seis). El verano pasado Joel Gibb, líder y compositor de los canadienses The Hidden Cameras, en una de sus ya casi rutinarias visitas a España conoció al dúo catalán. Tan bien fue la cosa que hasta les dejó la pista vocal de una de las canciones de su último disco, Origin:Orphan (2009), para que jugaran un poco con ella y le añadieran los instrumentos que les viniese en gana. Parece que todo el mundo quedó tan contento con el resultado que la cosa llegó hasta reconstruir buena parte del disco para conformar un EP de seis canciones que ha sido publicado en España por el sello habitual de los Hidrogenesse y que Joel Gibb se ocupará de editar y presentar en Canadá.

A priori parecía que un disco de Genís y Carlos sin sus particularísimas letras dejaría mucho que desear. Además había el hecho que el último disco de los The Hidden Cameras tampoco era el mejor de su carrera así que parecía un proyecto hecho casi como una broma privada que entre risa y risa llegaba hasta el extremo de editarse en formato físico.

La verdad es que con los Hidrogenesse a veces los árboles no nos dejan ver el bosque. Nos quedamos tan enganchados con sus letras que nos olvidamos que tienen secciones rítmicas realmente brillantes. En el reciente Primavera Sound acompañaron a Lidia Damunt en su actuación y lograron transformar de arriba abajo las canciones de la murciana para ofrecer un concierto magnífico sin olvidar quien era la protagonista. Más o menos lo mismo con este disco. También los The Hidden Cameras tienen tal colección de grandes canciones que a cada nuevo trabajo el bien nos parece poco y exigimos, al menos, el notable.

El resultado que nos queda es un disco que encantará a cualquiera que le guste uno de ambos grupos, aunque seguramente la mayoría deberían ser fan de ambos. Como advierten Carlos y Genís, las canciones no son remezclas si no canciones nuevas, en su melodía y ritmo, con la única salvedad que la pista vocal sigue siendo la misma que en la canción original. No oculto que estas canciones me han gustado mucho más con este melting pot de sintetizadores, cajas de ritmos y demás trastos musicales que con la formación clásica de los The Hidden Cameras. Y como Joel Gibb continúa ofreciendo unas letras que merecen más el parental advisor que la mayoría de bandas de hip hop actuales, que siguen echando mano del libro gordo de tópicos del rap, este apartado queda más que solventado. Un experimento estupendo, del que desearíamos que tuviera continuidad con otras bandas, que deja un disco muy agradable, ligero pero efectivo, y que, por nuestra parte, nos hace desear que venga de una vez el esperado nuevo largo de los Hidrogenesse.

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