Julia Holter – Have you in my wilderness (Domino/[PIAS])

No es habitual, más bien todo lo contrario, que la revista británica Mojo conceda sus famosas cinco estrellas azules a una novedad discográfica, salvo que estemos hablando de algunas de sus consagradas estrellas fetiche. Así pues, cuando vi que se las habían dado a Have You In My Wilderness (Domino, 2015), cuarto disco de una oscura artista californiana que hasta ahora sólo había publicado trabajos de música experimental y conceptual basados en temas tan raros como Eurípides, el cine de Alain Resnais o el musical Gigi, me picó la curiosidad. Bendita curiosidad, seguramente el don más preciado para un amante de la música.

No es fácil adentrarse en la música de Julia Holter con intención analítica, la verdad. Y eso a pesar de que su cuarto álbum es, con mucho, el más accesible y ortodoxo de toda su todavía corta carrera. Dista mucho de ser un trabajo comercial al uso, pero hay al menos tres características que indican el deseo de ofrecer un producto más cercano a la estructura tradicional de la canción pop. En primer lugar las letras, que en sus anteriores discos eran el resultado de procesos de escritura automática o de apropiación de textos literarios procedentes de las más diversas fuentes, mientras que aquí tienen cierto sentido y parecen surgir de un verdadero deseo de expresar sentimientos propios; en segundo lugar la voz, catapultada a un primer plano que desvela la belleza de su tono y su habilidad para moldear con ella tanto excelentes melodías como sílabas entrecortadas y disonantes; finalmente, el envoltorio musical queda desprovisto de la cacharrería habitual y, aunque sigue coqueteando con el free-jazz, la batería a contrapunto y cierta atonalidad, resulta más permeable a la comprensión de los profanos en lo que a música de vanguardia se refiere.

Canciones como “Sea calls me home”, “Feel you” o “Betsy on the roof” confirman la apuesta por resultar más asequible, hasta el punto de que esta última podría figurar en alguno de los recientes álbumes de Natalie Prass, Lana del Rey o incluso Anni B. Sweet. No obstante, Have You In My Wilderness no lo pone fácil para revelar sus secretos. Quizás ese misterio, ese aura de impenetrabilidad, sea uno de sus mayores atractivos, sobre todo para los oyentes que admiran a artistas como Kate Bush, Björk, Scott Walker o cualquier otro con un pie a cada lado de esa brecha entre el enigma y la comodidad.

 

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