La Muñeca de Sal

Nuestra perspectiva ha cambiado y ahora tratamos de comunicar sensaciones sin necesidad de recurrir a los textos. Antes esos sentimientos eran más explícitos, debido a las letras. Ahora la música es más libre y abierta.

El otro día una persona mayor de mi entorno entró en mi habitación por sorpresa. Me pilló escuchando “El objeto Inexistente”, el último trabajo de los valencianos La Muñeca de Sal. Esa persona permaneció petrificada, apoyada en la puerta, con el rostro fruncido y cara de incomprensión. ¿Qué pasa?- dije yo. Tras meditar un poco sus palabras expresó una idea graciosa y simple sobre el post-rock: ahora – decía con voz grave- , parece que los jóvenes quieren aprender a descolocarlo todo, también la música. Y se fue. El caso es que yo permanecí un rato pensando esas palabras, música descolocada…

La Muñeca de Sal descolocan la elegancia para mezclarla en dosis justas con la energía de las guitarras y el colorismo de los sintetizadores. El resultado son canciones intensas, mágicas y, sobre todo, arriesgadas. Ultra-Realidad” (1997) y “Pirueta” (1998), en el sello Tranquilo Niebla, y “Marina” (2000), ya con Everlasting, conforman el pasado. El presente es “El Objeto Inexistente”, 10 temas equilibrados y nada monótonos. El futuro más inmediato es el domingo 4 de agosto en el FiB a las 5 y media. Ya tienes hora con el desorden. Música en un tarde de verano que no te dejará indiferente.

Mucho ha pasado ya desde aquel “Miedo” con el que participasteis en el CD del RDL… ¿Qué cosas han cambiado en La Muñeca de Sal desde aquello?

Creo que hemos madurado como personas y como músicos, tenemos más experiencia, mayor cultura musical, menos miedo. Nos sentimos más libres para hacer lo que nos gusta.

El sello Tranquilo Niebla lo montaseis con gente como Polar… ¿Cómo fue aquella experiencia?

Tranquilo Niebla fue una discográfica basada en la autoedición. No había dinero pero sí muchas ganas de hacer cosas. Cada grupo pagaba la fabricación de su disco y luego Tranquilo Niebla se encargaba de tratar de promocionarlo, distribuirlo, conseguir conciertos… La discográfica la montó Juan Enrique León, amigo de Polar, que ahora se dedica junto a Jesús Sáez el batería de Polar a organizar conciertos en la ciudad de Valencia, y hacen un trabajo magnífico.

La explosión naranja musical de la que se habló, como una escena incipiente valenciana no cuajó. Faltó apoyo, ¿no?

La explosión naranja fue un intento de agrupar en una etiqueta a gran parte de los grupos que se movían por Valencia a mediados de los noventa. Se pensó que con una promoción global se lograría mayor repercusión. La idea funcionó en parte, pero no terminó de establecerse. Creo que quizá formábamos un conjunto de grupos demasiado heterodoxo.

Y, sin embargo, de todos aquellos grupos el primero en encontrar discográfica fue La Muñeca de Sal, justo los que hacíais una música menos…accesible.
¿Cómo fue el contacto con Everlasting?

Tras la desaparición de Tranquilo como sello, todos empezamos a buscarnos la vida. Nosotros, conscientes de que quizás éramos el grupo menos accesible, grabamos un disco sin tener quién lo sacara. Mandamos las canciones nuevas a unas cuantas discográficas y la mejor respuesta fue la de Everlasting. Nos gustaron mucho sus condiciones, porque es difícil hacer una música tan personal y encontrar una discográfica que no te ponga ninguna pega.

¿Qué cambios básicos observas entre el mini CD “Ultra realidad” del 97 y “El objeto inexistente? Quizás hay mayor densidad en las composiciones y, a la vez, mayor accesibilidad.

La diferencia básica en el ámbito musical es la práctica ausencia de voz en “El objeto inexistente” frente a su predominio en “Ultra-realidad”. Nuestra perspectiva ha cambiado y ahora tratamos de comunicar sensaciones sin necesidad de recurrir a los textos. Antes esos sentimientos eran más explícitos, debido a las letras. Ahora la música es más libre y abierta.

¿Es la base de vuestros temas los tempos y los crecendos a partes iguales, los silencios sutiles y las descargas sonoras?

La base de nuestros temas siempre es una melodía que nos gusta. A partir de ella empezamos a crear variaciones, subidas, bajadas, hasta que la retorcemos de la manera que creemos adecuada.

¿Hasta qué punto os han influido bandas como Tortoise o Mogwai, incluso yo también diría de The For Carnation?

Nuestro sonido tiene ciertas similitudes con el de bandas como Mogwai, pero no son en sí mismos una influencia. Descubrimos a Mogwai, Godspeed you black emperor o The For Carnation cuando ya hacíamos esta música. Fue una grata sorpresa descubrir a estos grupos, ver cómo había gente haciendo música arriesgada y hermosa y recibiendo apoyo de crítica y público. Quizás Tortoise sí cuenten como influencia, por el lado más rítmico e improvisado, y porque los empezamos a escuchar antes que al resto.

A raíz del éxito de estos últimos se ha puesto de moda la etiqueta Post-rock…. y han surgido muchos grupos… ¿Podemos hablar de una escena nacional rock experimental con grupos como Migala, Beef o Aina?

La escena nacional en la actualidad está muy activa. Ha habido una ruptura de fronteras y hay gente haciendo música interesante en todos los estilos. Esto también implica que hay un montón de grupos que hacen música experimental y la hacen muy bien. Creo que a veces no se pondera bien a los grupos nacionales, tendemos a pensar que lo de fuera es mejor. Espero que eso vaya cambiando.

Dijo un miembro de Mogwai que lo que tenían en común los grupos de post-rock es que no tienen nada de dinero. ¿Qué opináis vosotros?

Sin duda es difícil llegar a vivir de los ingresos que genere un grupo de post-rock. Bueno, a cambio, tampoco tenemos prejuicios o limitaciones impuestas.

¿Qué destacáis de la escena nacional musical?

Chucho, Mercromina, Balago, Polar, Manta Ray, 12twelve, El Columpio Asesino, Kindergarten y también Fangoria o Parade. Hay un montón de gente haciendo cosas interesantes en nuestro país ahora.

Es difícil enfrentarse a temas de casi 10 minutos como “La Alfombra Mágica” y no aburrirse tocando y escuchándolo.

Nosotros nos enteramos de las duraciones de las canciones cuando las grabamos. No es algo que nos obsesione. Hay ideas que necesitan un desarrollo más largo, como “La alfombra mágica”, y otras como “Café 3” que pueden comunicarlo todo en 4 minutos. Si el oyente se mete dentro de la canción, tampoco le importa cuanto dure. “La alfombra mágica” suele tener una gran acogida en nuestros conciertos, y el público no la suele encontrar larga.

Definid “El Objeto Inexistente” mediante 3 verbos.

Abrir. Escuchar. Soñar.

¿Es el disco del que estáis más satisfechos?

Ahora mismo, sí. Es el disco que mejor nos define, el más completo. Tenemos un gran aprecio al resto de nuestra discografía, y nos sentimos orgullosos de cuanto hemos hecho, pero ahora estamos muy satisfechos con el resultado obtenido en “El Objeto Inexistente”.

¿Cómo es vuestro proceso de composición en el local?

Cualquiera de nosotros, el que tenga una idea en la cabeza, empieza a tocar y los demás le seguimos, improvisando, buscando algo que aportar a la idea. Solemos grabar estas improvisaciones para recordar las ideas que van surgiendo. Luego lo escuchamos y trabajamos sobre aquello que más nos gusta.

Se nota la influencia del free jazz en vuestros temas.

Pedro, nuestro batería, tiene una amplia formación jazzística. Compartimos con el jazz el gusto por la improvisación.

Hay un grupo pop básico para entender vuestra obra, The Cure. Esa influencia se nota sobre todo en la voz, algo que por otra parte escasea en vuestros temas (“Marina” se componía de 4 temas instrumentales). Hablad un poco de esa influencia pop y de la importancia de la voz y las letras en vuestra obra.

The Cure, junto con otros grupos como Sonic Youth o Cranes, son influencias básicas para nosotros, nos encantan a todos los miembros del grupo. Antes la influencia era más clara, debido a las letras poéticas y tristes. Les tenemos muchísimo respeto y admiración. Las letras no parecen tan necesarias ahora, pero no hemos cerrado esa puerta. De momento preferimos centrarnos en las melodías, sin que haya una voz que dirija o sobresalga.

¿Porqué la música como modo de expresión?

Porque es el arte más universal, y uno de los más inmediatos.

Ahora usáis la electrónica más que antes. ¿Es fácil pasar del post a la electrónica?

Para nosotros la electrónica es otro instrumento más. Nos interesa integrarla en nuestro sonido, pero no ser totalmente electrónicos. Encontramos muy interesante la mezcla de lo electrónico y lo orgánico.

Tocáis en el FiB, una experiencia fundamental en un grupo español, ¿no?

Desde luego, el Festival de Benicàssim es una ilusión que casi todos tenemos. Para nosotros era un sueño, y se ha cumplido este año. Es una especie de escaparate de lo que ocurre cada año en la música independiente, una magnífica oportunidad para entrar en contacto con nuevos oídos… El horario es un poco temprano, el domingo a las 17:30, pero a cambio tenemos la ventaja de no coincidir con ningún otro concierto.

¿Cómo veis la prensa nacional musical? ¿Qué supone para vosotros una mala crítica de vuestro álbum?

No es nada agradable recibir una mala crítica. A mí me afecta mucho. Me entristece que a alguien no le guste lo que hacemos. La prensa musical está ampliando horizontes, aunque a veces sean demasiado duros con grupos que están empezando.

Planes de futuro, giras.

Estamos trabajando, tanto nosotros como otros grupos, en los remixes de los temas de “El objeto inexistente”. En Septiembre y Octubre estaremos de gira, pero aún faltan muchas fechas por confirmar.

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