Los críticos opinan sobre la crítica: Seis críticos/periodistas musicales responden a seis preguntas sobre su trabajo

A lo largo de estos últimos meses hemos comprobado que algo se está moviendo en el mundillo de la prensa musical. En diversos medios han ido apareciendo entrevistas, editoriales y declaraciones que componen un debate sobre la utilidad del periodismo musical, su función actual y su adaptación a los nuevos modos de relación entre la música (también los músicos) y sus oyentes. Haciendo un resumen de todo lo leído y escuchado, hemos traslado seis preguntas a seis periodistas y críticos musicales para que nos den su opinión sobre algunos de los temas más recurrentes en estas discusiones. Los elegidos han sido: Carlos Pérez de Ziriza (Efe Eme, Cartelera Turia), Don Disturbios (Mondo Sonoro), Fernando Navarro (El País, Ruta66), Joan S. Luna(Mondo Sonoro), Toni Castarnado (Ruta66) y Jorge Salas (Muzikalia).

¿Con qué palabra(s) definirías mejor tu labor en relación con la música? ¿Crítico, periodista, prescriptor, analista, divulgador? ¿Alguna otra?

Carlos Pérez de Ziriza: Si tuviera que quedarme con alguna, sería en primer lugar con periodista. Analista ocuparía el segundo lugar. Y crítico el tercero en mi orden de preferencia. Prescriptor no está mal, aunque esa función esté repartida de una forma más difusa que antaño, merced a la multiplicidad de filtros informativos que tenemos hoy en día, con webs, redes sociales, blogs, etc…Me encantaría pensar que soy un divulgador, porque creo que mantener el equilibrio entre rigor, exhaustividad y una información que al mismo tiempo sea amena para el neófito, es un reto que logran muy pocos. Yo dudo que esté entre ellos. Más que nada porque hay gente que, sobre determinados artículos, me dicen que no entienden prácticamente nada de lo que escribo. Y eso no puede ser una buena señal.

Don Disturbios: Como Don Disturbios me definiría como periodista y crítico, facetas ambas que precisan de análisis, prescripción y la mayor difusión posible. Como Sergi Marquès me definiría básicamente como editor de una revista de música.

Fernando Navarro: Me gusta periodista musical porque soy periodista y creo que se puede ejercer esta profesión desde esta parte de la información cultural. Pero creo que la más correcta y aceptada es crítico musical.

Joan S. Luna: La música es parte fundamental de mi vida, es uno de esos hobbies que pasan a convertirse en algo mucho más importante y del que, por casualidades de la vida, acabas viviendo. Vivo de escribir sobre música, de utilizar palabras para intentar describir algo casi intangible. Por ello precisamente, por escribir constantemente y por manejarme todo el día entre palabras, he acabado pensando que lo importante es la actitud que uno tenga frente a la música, se considere crítico, divulgador o lo que sea. Acepto absolutamente todas las palabras que cualquiera quiera adjudicarme. Faltaría más que etiquetando la música de los demás no aceptase que me encasillasen a mí.

Toni Castarnado: Un poco de todo, aunque el término crítico nunca estuvo muy bien visto. Lo de periodista es algo más serio, suena más profesional, así es como yo me siento cuando hago una entrevista que me llena o escribo un artículo en profundidad. Y sobre todo, lo que más me gusta es lo de divulgador, ese es un término muy preciso e instructivo, hacer llegar a la gente esa información que busca, dar a conocer música, nuevos grupos, mover un poco la coctelera y crear buenos inputs. Esa debería ser nuestra misión. El crítico o periodista inquieto es el que a mí me interesa, el que me enseña cosas, el que quiere seguir descubriendo. Eso sí, debe haber un buen bagaje, saber que pasó en décadas anteriores, ese es un déficit que tienen las nuevas generaciones, desconocen esa clase de referencias. Y eso es básico.

Jorge Salas: Creo que “periodista” es algo más general; en mi caso, es más una obligación moral que otra cosa. El término “crítico” nunca me ha acabado de gustar; siempre lo he visto con cierta distancia, quizá porque nunca me he identificado con la imagen de superioridad moral de la figura arquetípica del crítico que nos han vendido tradicionalmente. Críticos deberíamos serlo todos. En este caso concreto creo que me decantaría por “analista” (con el apéndice de “musical”), por su acepción de observador.

¿Crees en la necesidad actual de la crítica musical? En caso afirmativo, ¿Cuál sería, entonces, su misión?

Carlos Pérez de Ziriza: Creo en ella precisamente por la multiplicidad de filtros que antes comentaba. Tenemos acceso gratuito a prácticamente toda la creación musical que uno se pueda imaginar. Pero no disponemos de todo el tiempo del mundo para escucharlo todo, se impone una criba. Y la misión del periodista es esa: ejercer de filtro, más necesario que nunca, e incluso de intérprete de la actualidad.

Don Disturbios: Más que nunca. En la vida había resultado tan fácil editar una obra y darle cierta difusión a través de internet. Esa ingente cantidad de información requiere ser filtrada, y ese separar el grano de la paja es la principal misión de la crítica que cada vez tiende más a la especialización.

Fernando Navarro: Creo que en la necesidad de la crítica musical siempre. A pesar de la sobreinformación actual, de la poca durabilidad de la información o las críticas, creo que la misión de la crítica musical sigue siendo la misma: valorar e interpretar la música en los contextos artístico, social e histórico. La gente necesitará que haya personas dedicadas a la ingente labor de explorar antes que la mayoría y con un determinado criterio y rigor lo que se ha producido y produce en el arte musical para descubrirlo y ponerlo en valor.

Joan S. Luna: Creo en la necesidad actual de mantenerse informado. La crítica musical ha variado su papel en el mundo de la música, pero pese a que todo esté ahí fuera, a que haya millones de grupos interesantes, los filtros resultan necesarios para todo el mundo. Yo tengo mis filtros, el público tiene los suyos. Que me consideren a mí uno de ellos es un honor y un privilegio, que no me lo consideren una libertad que tiene toda persona. Lo que sí tengo claro es que sumar fuentes de información (o de crítica, que es de lo que hablamos) siempre será mejor que no sumarlas. Me gusta descubrir libros, discos, películas o lo que sea por montones de fuentes distintas. A partir de toda esa información filtro lo que a mí me interesa en lo personal o lo que creo que puede interesar a nuestros lectores.

Toni Castarnado: Bueno, viene  a ser más o menos lo que te comentaba antes. Estar al quite de todo, o si te especializas, tener perfectamente controlada esa parcela. Y ser ecuánime, justo, opinar con sentido y no dejándose llevar por lo que le rodea. Y sobre todo, tener claro de que hablas en cada momento. Hacer llegar al público esa inquietud, transmitir pasión y ser objetivos. En todo caso, en lo que si creo es en la figura del agitador cultural, ese que habla sobre música, cine, literatura, fotografía, del arte en general.

Jorge Salas: Pienso que la crítica nunca sobra. En ningún campo. Hablo de la crítica bien ejercida, no de la crítica de goma, ni en la interesada. Esa sí sobra. Creo que la misión de la crítica, musical en este caso, va más allá de decir si un disco es bueno o malo. Hoy en día creo que la crítica debería jugar un papel fundamental en una oferta tan sobredimensionada. En mi opinión, una tarea básica de la crítica de hoy debería ser la de ayudar al consumidor a decidir cómo invierte el valiosísimo tiempo que dedica a escuchar música. Otra cuestión sería si, con la proliferación masiva de opinadores, sería necesaria una crítica de la crítica.

¿Cuáles son los mayores retos a los que se enfrenta el periodismo cultural en general, y musical en particular, en los próximos años?

Carlos Pérez de Ziriza: Supongo que el enganchar con el público más joven, utilizando unas claves cercanas sin herir la inteligencia del lector. Combinar credibilidad con accesibilidad. Rigor con cercanía. Clarividencia (sin dogmatismos) con un sentido del humor sano e inteligente. Por ahí deberían ir los tiros. Es fácil decirlo, pero complicado de hacer. Pero hay que intentarlo. Si no, los medios impresos, o sus versiones digitales (donde reside la mayoría del periodismo cultural que considero profesionalizado, con todos los respetos para los medios exclusivamente digitales) lo tendrán crudo. Bueno, y los digitales también, tal y como están las cosas.

Don Disturbios: El mayor reto al que se enfrenta el periodismo cultural es el de poder llegar a vivir de esto  pues, desafortunadamente, cada vez quedan menos cabeceras que se puedan permitir el lujo de profesionalizar sus plantillas. Y el musical en particular se enfrenta al reto de tener el bagaje necesario para tener suficiente criterio para opinar. Veo a mucha gente joven con mucha información de las escenas actuales, pero con muy poco conocimiento de los clásicos, y eso genera cierto vacío a la hora de establecer un criterio fiable.

Fernando Navarro: El principal reto de la crítica musical es la supervivencia a nivel profesional. Es decir, conseguir que los mínimos en los que está el oficio de crítico musical no bajen. Porque, si bajan más, no será ya un oficio (mal pagado y boicoteado), será un voluntariado, como ya lo es en muchas partes. Y así es imposible profesionalizarse. Aparte, hay que seguir intentando conectar con el lector a través de todas las plataformas de difusión posibles porque, como te decía arriba, siempre hay un público interesado en la información musical y cuanto más rigurosa y atractiva sea mayor será ese público. Porque hay un hecho impepinable: ahora hay más gente que nunca escuchando más música que nunca. Pero el verdadero problema es si toda está gente la está interpretando como se hacía antes, cuando la música era un vehículo de expresión vital y social de primer nivel. Y ahí, en esa labor interpretativa, está el papel trascendental de la crítica musical.

Joan S. Luna: No alejarse de la gente más joven y evitar tomar actitudes de crítico trasnochado, algo que solamente se consigue si realmente te gusta la música y no dejas nunca de sorprenderte con discos nuevos. Y sobre todo ser sincera y cercana. Yo siempre he dicho que jamás abandonaré la actitud de fan, pero es que es precisamente esa actitud la que me ha mantenido excitado con mi trabajo y con la música durante estos veinte años de trayectoria. Si algún día no encuentro discos que me interesan no seré de esos que culpará a la escena musical o a la poca calidad de los grupos, sino a que mí mismo por perder un tren que ha empezado a acelerar en una curva cuando menos me lo esperaba.

Toni Castarnado: Seguir generando interés. Y que tu opinión siga siendo importante, que la crítica de un disco repercuta en que vayas a la tienda y lo compres, como he hecho yo un millón de veces, y todavía lo hago. O que te leas una entrevista y tengas curiosidad por investigar aún más sobre ese artista, y si viene a tocar en directo, que te incite a adquirir una entrada. Que la ilusión siga aún viva, que se despierte ese anhelo por estar pendiente de la actualidad. Y rigor, mucho rigor.

Jorge Salas: El primer reto que debería acometer el periodismo cultural es el de desvincularse del resto del periodismo. De la carrera por la audiencia, de ser el primero en publicar tal o cual reseña o noticia, del amarillismo. Creo que esa debería ser la principal ambición del periodismo cultural: bajarse en la próxima parada a fin de no acabar como el periodismo deportivo, por ejemplo. En cuanto al periodismo musical en concreto, mi opinión es que su mayor reto va a ser sobrevivir a la crisis del periodismo y a la de una industria comatosa que no quiere moverse por no perder el bocado que dio hace muchos años ya.

¿Crees que la crítica musical presta demasiada atención a la parte estética, y poca a la relevancia social de ciertos fenómenos de masas?

Carlos Pérez de ZirizaTotalmente. Falta, en la mayoría de los casos, un enfoque que contextualice la creación musical. Y se desechan determinados fenómenos por un sesgo elitista, del que participa no solo la crítica musical, sino quienes dirigen los medios generalistas.

Don Disturbios: No tengo esa percepción. Quizás porque creo que no le corresponde a la crítica musical prestarle atención a la relevancia social de los fenómenos de masas. Lo que sí le corresponde a la crítica musical, es determinar si esos fenómenos de masas lo son porque se han generado a partir de un laboratorio en el que confluyen intereses que nada tienen que ver con el hecho de crear o, por el contrario, existe ese “hecho creativo” y por tanto son fenómenos dignos de ser tenidos en cuenta.

Fernando Navarro: En general, sí lo creo. El estilo es muy importante porque es lo que hace que la lectura o escucha de algo sea atractivo. Pero el contenido, la capacidad de reflexionar e interpretar, es el verdadero detonante de que la crítica sea relevante, aporte algo que pueda trascender a las personas.

Joan S. Luna: Supongo que depende del caso, pero diría que el concepto “crítica” conlleva eso. Conlleva un análisis que guarda más relación con la parte artística de una obra, con su sonido, su estética, sus intenciones o lo que sea que con la repercusión que tenga en terceros. En todo caso, diría también que MondoSonoro es una publicación que no da la espalda a los grupos del género más populares. Nos gusta el underground, nos gusta cierta música de masas… de hecho nos gusta la música, y eso no sabe de popularidades o actitudes underground. Es decir, sí es importante, pero la música puede funcionar al margen de lo que la rodee.

Toni Castarnado: Hay diferentes lecturas sobre eso, lo importante para mi es que trascienda, y plasmarlo desde varios puntos de vista, la formal  y la informal, la estética o la que trata sobre aspectos más sociales. A veces hay aspectos que se dejan un poco de banda, y no debería, pero depende también de cada caso, cada cuál necesita una clase de tratamiento.

Jorge Salas: Si hablamos de la prensa musical en general creo que, de hecho, se presta más atención a los fenómenos de masas que a otra cosa. De un tiempo a esta parte, qué son sino fenómenos de masas, y ya está, grupos como Coldplay o Muse… Si hablamos de los medios más específicos, creo que prestarle atención a la estética es una forma de centrar el mensaje. Si no se tienen en cuenta ciertos baremos estéticos o superficiales, por llamarlos de alguna forma, se corre el riesgo de hablar del supuesto paquete de Lady Gaga y, acto seguido, del nuevo disco de Elvis Costello. De esquizofrenia ya vamos servidos.

¿Cómo piensas que el acceso masivo de los internautas a la música y las filtraciones de discos antes de su publicación afectan a tu trabajo?

Carlos Pérez de Ziriza: No veo una relación directa, más allá de que la interactividad con el lector pueda ser mayor que antes. Aunque no siempre se desarrolle como debería.

Don Disturbios: Afectan mucho. Y lo hacen en el sentido de que te obligan a una inmediatez que impide que puedas hacer tu trabajo con la calma que requiere el poder establecer un criterio fiable sobre la obra en cuestión. Todo ocurre demasiado deprisa y eso afecta a la calidad de las opiniones que se vierten.

Fernando Navarro: Yo he entrado en el mundo de la crítica musical dentro de este acceso masivo así que no puedo hablar de como era antes cuando un crítico recibía el disco en exclusiva semanas antes de que cualquier oyente pudiese ni tan siquiera saber de qué iba. Por lo tanto, no me afecta. He desarrollado hasta ahora mi carrera dentro de estos márgenes y, sinceramente, no lo veo como un inconveniente. Porque el rigor y la humildad tienen que ser los mismos por una cuestión de profesionalidad.

Joan S. Luna: Afecta en los casos más populares o en los casos en los que realmente hay filtraciones, que no es siempre. Pero yo creo que más que a nuestro trabajo, eso ha afectado a toda la industria y a la percepción de la propia gente de los discos. A mucha gente le preocupa mucho más conseguir el disco antes que sus colegas y poder decirlo, que disfrutarlo como es debido. Sinceramente, yo creo que la velocidad de acceso a las cosas no ha afectado solamente a la crítica musical sino que nos ha afectado a todos en nuestro papel de consumidores. Disfrutamos de los discos mucho menos tiempo y los sustituimos con mucha más facilidad. Eso y el hecho de que prestemos mucha más atención al ahora y al mañana que al ayer. Me explico. Mucha gente descubre, por poner un par de ejemplos de hace unos pocos años, a M83 o a Beach House cuando llevan varios discos de carrera. Bien, pues de todos los que no les conocían antes, muy pocos van a echar la vista atrás y repasar la trayectoria anterior de cada uno de esos artistas. Lo que realmente les va a interesar es el disco en curso y lo que esté por venir. De los clásicos del pop o el rock, ya no hablo, porque eso sí creo que tiene mucho más que ver con distintas escenas. El público del metal, por poner un ejemplo, siempre ha echado la vista atrás para descubrir las raíces del género y de las bandas sobre las que se ha cimentado todo; el de la música negra diría que también, pero no tengo tan claro que eso ocurra con el público del pop. Quizás me equivoque, pero no pasa nada, es solamente una opinión, una opinión que es posible que con otros datos variase, así que…

Toni Castarnado: No creo que ese sea el gran problema, al final, la música, antes o después va a llegar a todo el mundo. Es más discutible la fiabilidad de ciertos bloggers, pero como en todo, es saber elegir, qué te gusta y qué no, a que firmas concretas que sigues, o a cuáles no le prestan un mínimo de atención. Todo es muy lícito.

Jorge Salas: Antes, y hablo como lector, tenías que fiarte de lo que decía tal o cual periodista sobre un disco que, además, tenías que pagar para poder escucharlo. Ahora no sólo hay millones de maneras de conseguir escuchar un disco sin tener que asumir el riesgo monetario (que, por cierto, sigue siendo el mismo que antes o mayor), lo más normal es que el que te lee ya tenga una opinión formada al respecto. Esto quizá empuja, aún más, al que lee a buscar en una crítica una forma de reafirmar sus pensamientos más que otra cosa. A mí una vez me dijeron, como respuesta de una crítica negativa a un disco, algo así como: “cómo se nota que no eres fan de este grupo”. Sin más. Es difícil. En mi opinión, las filtraciones no deben marcar los tiempos de una reseña. De lo contrario, caminamos hacia el vacío y la anticrítica. La endogamia no les salió bien a los reyes, y tampoco pinta que la endogamia argumental vaya a hacernos mejores.

¿Qué opinión te merece que cada vez más discográficas estén sustituyendo el material físico de promoción por un código de descarga?

Carlos Pérez de Ziriza: Pues me parece lamentable. Si a las penosas condiciones económicas en las que desarrollamos nuestro trabajo le sumamos el hecho de que ni siquiera podamos tener todos los elementos de juicio necesarios para desarrollarlo de una forma normalizada (portada, letras, créditos, una hoja de prensa que no sea una sucesión de obviedades), apaga y vámonos. No creo que el presupuesto destinado al envío de material promocional suponga una partida insalvable para las discográficas…

Don Disturbios: Me parece un horror. Soy de la vieja guardia y me gusta atesorar las obras que merecen ser atesoradas.

Fernando Navarro: Me parece bastante patético, en tanto en cuanto se llenan la boca con la caída de la venta de discos físicos cuando son ellas mismas las que no cuidan su apreciado producto. De hecho, se pegan un disparo en el pie ellas solas con su desprecio a la labor de la información musical. ¿Cómo esperan que hagas una crítica razonable de un disco si no tienes detalles importantes que te permiten valorar todo en su medida como las letras de las canciones, las dedicatorias, las carátulas…?

strong>Joan S. Luna: Pues eso es lo que más me ha afectado como crítico musical y periodista. La verdad, es un engorro tener que descargar decenas de discos que, en la mayoría de los casos, vienen sin etiqueta identificativa y que acaba convirtiéndose en una orgía de carpetas tipo “wetransfer num324252242….”. Pero lo peor no son las descargas, son los links de escucha de webs que se cuelgan montones de veces, que no incluyen ninguna información o créditos o que expiran al cabo de dos días. Aun recuerdo una ocasión en la que tuvimos que escuchar un disco internacional con un link que expiraba al cabo de tres horas… Luego dirán que no escuchamos bien los discos… Por suerte no siempre es así y hay muchos sellos y artistas que se preocupan mucho por conseguir que todo el mundo pueda escuchar su música en las mejores condiciones posibles.

Toni Castarnado: A mi me sigue gustando el formato físico, te da otra perspectiva, es más real. Lo otro es muy frío.

Jorge Salas: Cada uno es libre de manejar su negocio como crea conveniente, está claro.  Aquí primero habría que diferenciar entre las descargas de discos que aún no han salido al mercado, y las que se emplean como parte de la promoción con el lanzamiento del disco en marcha. Sobre las segundas, que creo que es a las que te refieres, diría que son un error. En mi opinión. Si uno quiere que le evalúen correcta y positivamente un producto, debería presentarlo en las mejores condiciones. En mi caso personal, no tengo ningún interés en almacenar miles de canciones en el disco duro de mi ordenador; donde mejor se escucha la música es en un buen equipo, y ahí volvemos al tema de presentar el producto en las mejores condiciones. No hay mucha coherencia en lamentar la decadencia del formato físico, pero seguir fabricándolo y enviar códigos de descarga. Otra cosa es que la depremiente situación económica general y las medidas fascistas del Ministro de Cultura, y del gobierno en general, obliguen a las discográficas más humildes a recurrir a todo para sobrevivir.

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