Madee – L´Antarctica (Bcore Disc)

El amor es un tema recurrente en el universo lírico poprock, pero no por manido deja de ser interesante ya que siempre quedan cosas por contar. “L´Antarctica”, título de evidente significado al que siguen unos números clarificadores, podría ser una historia de (des)samor como otra cualquiera, con final incierto y una puerta abierta a la esperanza, sino fuera porque la cuentan Madee. Y sólo eso ya convierte a esta historia en mágica.

Tras editar “Orion´s Belt” (Bcore, 2004, 2º mejor disco del año para Muzikalia), su cima creativa y el disco más injustamente ignorado por parte de la “siempre atenta” prensa nacional de los últimos años, Madee afrontaban su nuevo trabajo como un reto a cara o cruz en el que había en juego algo más que su continuidad como banda.

Pero las dudas, si las hubiera, se despejan en tan sólo 12 minutos, los que tardan en sonar “Transference #2”, “I am a green swimmingpool” y “The Wounded”. Dejando a un lado la oscuridad y densidad de su predecesor, vuelven a las canciones inmediatas de “Secret Chamber” (Bcore, 2003), acompañados ésta vez de una instrumentación rica y compleja (cuerdas, trompetas, trombones) que no por novedosa deja de sonar a Madee. Pocas bandas pueden presumir de un sonido tan compacto y reconocible a primera escucha.

Y sí, parte de culpa de ese sonido tan característico la tiene Ramón Rodríguez, pero ya no sólo por su voz. Y es que a ese don natural, que a algunos nos sigue removiendo las entrañas, hay que sumarle unas letras que se han convertido en pieza clave para entender su obra. “L´Antarctica”, eje central del disco y nexo de unión con “Orion’s Belt”, es el más claro y bello ejemplo de la intensidad con la que está escrito este trabajo, aunando dolor, desconfianza, rabia y soledad con un pequeño rincón para la esperanza e ilusión por recuperar a alguien que bien importante debe ser para merecer un disco como éste. Una carta a corazón abierto con un objetivo evidente en el que el oyente se sumerge a poco que alguna vez haya sentido las vertiginosas sensaciones de un amor que se va para siempre.

Con “Drive Away”, amarga despedida y final de algo que no ha acabado, se cierra un álbum conceptual con el que Madee consiguen de manera oficial aquello que, para algunos, ya se habían ganado a pulso con sus anteriores discos. Pueden decir con orgullo que han ganado el reto y que “L´Antarctica” ha hecho justicia. Las nubes ya han pasado. Vuelve a salir el sol. La historia tiene un final feliz.

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