Massive Attack – Danny The Dog Soundtrack (Virgin)

La combinación exacta de diferentes elementos propios del Funky, del Reggae, del Dub y del Jazz, convirtió, a principios de los noventa, a Massive Attack en uno de los mejores exponentes de la escena musical de la ciudad de Bristol. Han pasado casi trece años desde la publicación de su primer disco Blue Lines, en los que ha pasado de todo, cambios en la formación, colaboraciones varias, altibajos, deserciones, conciertos inolvidables…

El grupo, capitaneado por Robert ‘3D’ Del Naja, ha vuelto al mundo de los vivos componiendo la música de Danny The Dog, la última película de Luc Besson. Una historia ácida sobre un pequeño esclavo adiestrado para pelear por su dueño, un ser enloquecido que vive alejado de la sociedad. Sin escrúpulos, sin sentimientos, educado sin ningún tipo de afecto, el protagonista acabará convertido en una máquina de matar perfecta. Pero el encuentro casual con un viejo afinador de pianos le hará cuestionarse su forma de ver la vida. El propio Besson, guionista y productor de la película, invitó al grupo de Bristol a colaborar en el proyecto. El disco, editado en octubre del pasado año, se aleja del sonido habitual de Massive Attack y explora nuevos universos sonoros, capaces de aportar mayor significado a las imágenes.

Los trapecismos sonoros de Massive Attack se dejan sentir con facilidad en temas como “Simple Rules” o “I Am Home”. La canción “Right Way to Hold a Spoon” se convierte, desde la primera escucha, en uno de los momentos de mayor intensidad del álbum. El disco está lleno de sorpresas, “Two Rocks & a Cup of Water”, que se inicia con el agónico vaivén de las agujas de un reloj, y que es, junto a “Sam”, un buen ejemplo del misticismo tétrico que impregna las canciones de Massive Attack. La pieza que da título a la película, podría haber sido extraída de Mezzanine o Protection, dos de los discos clave en la carrera de la banda, por su atmósfera calmada y vibrante a la vez. La banda sonora creada por Massive Attack es un puzzle perfectamente ensamblado de música ambiental a ratos depresiva, a ratos esperanzadora. Sin perder en ningún momento el aura misteriosa y cerrada que destila la película de Besson.

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