Michel Cloup (Duo) – Notre silence (MC / Green Ufos)

El bueno de Michel Cloup ha regresado. Quienes seguimos la carrera del francés, teníamos ganas de un lanzamiento con el empaque de Notre Silence (11), un puñetazo en la mesa que dejara claro que su talento seguía intacto, aunque llevara tiempo difuminado.

Los logros conseguidos con Diabologum quedaban alejados en el tiempo y, por otro lado, había sido doloroso ver el camino descendente en que se había embarcado su banda Experience desde la obra maestrísima que fue el debut Aujord’hui, Maintenant (01) hasta la completa divagación en la nadería de Nous (en) sommes en encore lá (08).

Ahora, contando al lado exclusivamente con el batería Patrice Cartier (junto a él igualmente en Experience y en su reciente proyecto franco americano Binary Audio Misfists), su propuesta se ha reducido a la mínima expresión –más aún- eliminando el lastre superfluo de unos samplers que acabaron por ahogar sus composiciones y sin perder, eso sí, sus señas de identidad.

Con una relativa bajada de revoluciones, pero conservando toda su intensidad y, afortunadamente, recuperando la capacidad para conmover, Notre Silence (11) recupera su spoken word característico con la intro “Mon histoire”, para de manera encadenada retomar la maestría para emocionar con sus guitarras tensas tan expresivas en “Cette colère”, un tema certero que deja sin aliento. El estado de gracia se perpetúa posteriormente con “Le cercle parfait” poseedora de una hondura que abrazamos con toda la solemnidad que aporta la música que verdaderamente importa, la que mancha, la que nos enfrenta a nosotros mismos.

Otras novedades que encontramos son la valentía y la decisión con que los temas se alargan llegando a más de diez minutos en dos de los ocho temas del disco, primero con “L’enfant” y después con “Notre silence”, poseedoras las dos paradójicamente del clasicismo y la accesibilidad que las eleva como unas de las composiciones más inspiradas de Cloup.

Muy posiblemente oigan hablar poco de Notre Silence cara a las consabidas listas de lo mejor del año; y es paradójicamente ese “silencio nuestro” cobarde, vendido, fácil, el que produce estos vacíos que nunca doblegarán la justicia poética que me permite, desde esta página en blanco manchada de grafías que inútilmente tratan de estar al nivel de lo que escuchan mis oídos, defender este puñado de himnos sobre el arrojo y la incorruptibilidad del que no elude el conflicto de vivir.

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