Ornamento y Delito – Moby Dick (Madrid)

El concierto de Ornamento y Delito en la Sala Moby Dick (por cierto, gracias a una magnífica programación en cuanto a directos, la verdadera heredera del Nasti), fue la mejor forma de airear el inconfundible aroma a rancio acumulado tras un interminable día de patriotismo desbocado paseando en descapotable por Madrid. 


Presentaban El Espíritu Objetivo, su tercera referencia con Limbo Starr y una nueva lección sobre cómo hacer crítica social, evitando lo evidente, a base de sutilidad e ingenio. Como novedad, a su ya tradicional ejercicio de rock abrasivo, se han incorporado elementos electrónicos de contagiosa vocación bailable.

Para abrir el concierto, cierta contención, “El Fin de las Ideologías” y “Los Fantasmas del Windsor”; para poco a poco ganar decibelios, “El Hundimiento” e “Hidalguía Universal”; y mantener el nivel de acidez intercalando “Madrid” y “Beñat”, dos guiños a lo más potente de su primera referencia editada por terceros, aquel Rompecabezas de moda y perfección moral (Limbo Starr, 2010). Ruido y densa oscuridad caústica, que se cerró en modo discotequero con “Carnaval Armado” al grito de “¡Fiesta!”.

En el bis, una incontestable tormenta de punk formada por “La Policía”, “Bono es Dios” y “Radio” (una canción de cada disco, por riguroso orden de antigüedad), y el tardío despertar de un público hasta el momento demasiado introspectivo, que por fin se soltó para ocupar las primeras filas y desgañitarse como si no fuera a haber más conciertos de de Ornamento y Delito.

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