Pantha Du Prince and the Bell Laboratory – Elements Of Light (Rough Trade)

Este era el paso natural de Pantha Du Prince, después de la evolución sonora en cuanto a su manera de hacer un techno suave e hipnótico. Ese techno que puedes llegar a escuchar durante horas, sin darte cuenta de que ya se ha terminado la fiesta y en tu antro favorito eres el último personaje que aún baila cuando se han encendido las luces hace 3 ó 4 temas.

Primero fue The Bliss con la particularidad de recrear atmósferas con influencias shoegaze muy apetitosas y el aclamado por la crítica y hasta la fecha su mejor trabajo(Diamond Daze pasó desapercibido) Black Noise, con grandes colaboraciones como las de Panda Bear o Tyler Pope, un disco que asomaba brotes de que le gustan los bells. Claro queda en pistas como “Stick To My Side” o “Bohemian Forest”.

Esta vez también se acompaña de grandes experimetadores de lo acústico en pro de generar los sonidos vanguardistas del techno como aquel primer trabajo de Brandt Brauer Frick o los directos de Moritz Von Oswald Trio.  The Bell Laboratory, su arsenal de campanas, xilófonos, o el instrumento principal, un enorme órgano aéreo compuesto de 50 campanas de bronce.

El disco abre con “Wave” delicada intro con toques que recuerdan a Steve Reich o tal vez sea más acertado decir que al Music for films de Brian Eno, por esa delicada sombra de un Moog a medio afilar que se hace notar sutilmente en la continuación “Particle”,  el tema con el  que se entra en materia de baile, ritmos marcados con un suave bombo y las melodías acompasadas de los xilófonos  y demás instrumentos que vienen y van.

En realidad esta es el alma mater del disco. Los suaves bombos acompañados de melodías creadas por las campanas en un tono que se presenta más juguetón que repetitivo, así pasa “Photon”.

“Spectral Split” es el equilibrio perfecto entre armonías y ritmo, durante casi 18 minutos de pista no podrás evitar  rotorcer tu cuello deseando que la pista se alargue del minuto 10 al 45.

Y “Quantum”, la guinda, despedida que devuelve a la realidad al oyente, te da tu cuello pero lo más importante crea una sensación de bucle con la primera canción ideal para repetir el disco una y otra vez.

Era el paso natural porque ha mejorado la experiencia personal que generaba su música y esta experiencia ahora no sólo la puedes vivir en tu antro favorito, si no que también puedes empaparte de su delicadeza y ritmo en el sofá de casa o en directo que es en realidad donde maravilla este disco.

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