Patrick Wolf – Sundark And Riverlight (Bloody Chamber Music/Essential Music)

Cuando me enteré que Patrick Wolf venía a actuar aun no conocía la aparición de su último disco. Soy reacio a las recopilaciones, no es que no me gusten, pero la aparición de una de un tipo tan joven (29 años) y con apenas cinco discos es una extrañeza, aunque otros han hecho lo mismo con menos méritos que el inglés.

Supongo que él tendría las mismas reticencias y por eso decidió no reproducir las canciones tal cual se grabaron en su momento. Si observamos su obra, vemos que el carácter conceptual de sus álbumes no permitía ciertas libertades, más si tenemos en cuenta el carácter tan personal y creativo del artista. Pero él decidió dar una vuelta de tuerca a su creación y exprimirla hasta sacarle matices nuevos a canciones viejas. En nuestro país este mismo ejercicio lo realizaron no hace mucho Astrud y el resultado fue espectacular.

El disco está dividido en dos partes diferenciadas. La primera (Sundar), mas introspectiva y segunda (Riverlight), con la esperanza y relaciones como motivo, según sus propias palabras.

Lo primero fue desnudar las canciones, incluso reescribiendo alguna letra. Liberarlas de los artificios del original y a continuación ir vistiéndolas poco a poco, lentamente y dejando un aire vaporoso y poco complicado, acústico en algunos casos y completamente barroco en otras.

El resultado es irregular, pero se tiene que tener en cuenta también, la irregularidad de la obra original. Eso sí, hay que admirar la inquietud de una persona como Wolf, no conformista ni en los trabajos que se debían antojar más comerciales.

Así canciones emblemáticas de su carrera como “Vulture”, “The libertines” o, quizás su hit más conocido “The Magic Position”, cobran una nueva dimensión. Nuevos aires con tintes exóticos o cosmopolitas en algunos casos como “Hard Times” o “Bermondsey Street”, desesperados cantos clasicistas acústicos como “Bitten”,  puro pop como la mencionada “The Magic Position”, con cierto toque a las bandas sonoras de Michael Nyman.

Un disco recomendable.

 

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