Pelle Carlberg + Evripides & His Tragedies – La Lata de Bombillas (Zaragoza)

El griego afincando en Barcelona Evripidis Sabatis, ofrecía su tercera actuación en Zaragoza, estirando las canciones que formaron su primer y homónimo trabajo en el 2007.

Una vez desaparecido el efecto sorpresa que supone esa manera pretendidamente despistada de introducir cada composición, el resultado final resulta cada vez más endeble. Así los que más disfrutaron fueron los que le veían por primera vez, ya que, a pesar de estar bien flanqueado por dos coristas femeninas e introducir algún tema nuevo, su papel como telonero se alargó en exceso, obviando además por el camino algunos de sus mejores temas.
Pelle Carlberg también regresaba a la capital maña, en este caso por segunda vez, donde se ha hecho con pequeño pero fiel número de seguidores que disfrutaron con la calidez de un concierto familiar. El sueco es un tipo agradable y simpático, con excelente gusto a la hora de escoger zapatos, y que además canta bien y tiene bonitas canciones. Buena parte de las elegidas la pasada noche pertenecen a su último e inspirado elepé, The Lilac Time, publicado el pasado año por el (casi) siempre fiable sello Labrador. Tal es el caso de la pegadiza “Fly me to the Moon” -dedicada con saña a la compañía aérea Rayanair-, “Metal to Metal”, “Nicknames”, “Because I´m Worth it” -presentada como la del eslogan de L´Oreal- o “1983 (Pelle & Sebastian)”, donde las influencias son evidentes desde el mismo título. Sin separarse un instante de su acústica, el pequeño artista también recuperó temas de anteriores entregas, como la mimada “Go to Hell Miss Rydell” o “I Love You, You Imbecile”. Con la impagable aportación de un menudo y joven músico -a cargo de bajo, percusión, coros, armónica y pandereta- dando cuerpo a las composiciones, el de Estocolmo se mostraba cómodo, charlando con el público o animando a éste a dar palmas o hacer coros cuando la ocasión lo merecía.

“Clever Girls Like Clever Boys Much More Than Clever Boys Like Clever Girls” antecedía a la tradicional pausa simulando el final del concierto, pero el dúo volvió para interpretar el tema que todo el mundo estaba reclamando, la celebrada “Pamplona”, en lo que parecía el final definitivo de la actuación. Sin embargo el músico regresó una vez más, ahora en solitario y por aclamación popular, para versionar con clase el radiado “Grace Kelly” de Mika, una de sus canciones favoritas de los últimos años según confesó.

De una manera u otra, consiguió que todos saliésemos de la sala con una simpática sonrisa dibujada en la cara.

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