Peter Murphy ha demostrado desde que emprendió su carrera en solitario hace ya 25 años, que es un artista inquieto, con algún que otro hito en su discografía muy a tener en cuenta. El llamado gothfather of goth, cabeza visible de una de las bandas seminales del movimiento gótico y siniestro vuelve a la actualidad con su noveno trabajo.
Han pasado siete años desde Unshatered (2004), momento en el que su aventura como solista sufrió un parón tras la segunda resurrección de Bauhaus junto a sus compañeros Daniel Ash, David Jay y Kevin Haskins. Un regreso que se convirtió en una celebrada gira que pasó por nuestro país y terminó dando como fruto un disco póstumo, aquél Go Away White (2008) con el que, tras disputas irreconciliables, enterraron a la banda para siempre.
Desde entonces, Murphy no ha parado de colaborar con artistas como Trent Reznor o TV On The Radio, o de girar para presentar algunos temas de su nuevo disco, este Ninth que nos ocupa y que ha sido grabado con la colaboración del compositor y productor David Baron y que comenzamos a descubrir en el otoño de 2009.
Un trabajo que nos sorprende por su energía y frescura, por contener un halo de luminosidad y oscuridad perfectamente modulado y sobre todo, por sus canciones, las mejores en décadas. Baste recrearse con la fuerza de “Velocity Bird”, el sonido post punk de “Memory Go”, el juego de voces de “See-Saw Sway”, la vivacidad de “I Spit Roses”, la base rítmica de “Slow Down” o el guiño al pasado de “Secret Silk Society”, para darse cuenta que nos encontramos con un Peter Murphy en estado de gracia.
Y eso pocos lo esperaban a estas alturas.



















