Pop Unknown – The August divisionPop (Sessions Records)

El trabajo es el hermano sacrificado de la genialidad. Tal vez por eso sea tan difícil encontrar discos donde se hermanen rasgos de genialidad y miles de horas de trabajo; discos donde la inspiración se haya engarzado con esa sabia resolución que sólo proporcionan las horas de ensayo. “The August division” es un claro ejemplo de este tipo de discos, una soberbia lección de lo que deberían ser las relaciones entre riesgo, ambición y oficio. Una lección maestra donde se mezcla el trabajo y la inspiración con la desenvoltura propia de los que conocen que es el único camino a seguir.

“The August division”, segundo disco de Pop Unknown, es una trabajada e inspirada colección de canciones que se mueve en ese límite confuso del post-hardcore, el emo-core y demás estilos musicales fronterizos. Ya sabéis, energía rock sumada a melodías cercanas al pop y maravillosos desarrollos de guitarras sobre bases rítmicas repetitivas e inteligentes. Todo ello preparado con la meticulosidad que se necesita para construir el engranaje de un reloj suizo.
De este modo, este quinteto tejano nos entrega un álbum, excelentemente producido, en el que todas las piezas encajan a la perfección. Desde canciones directas con melodías tarareables como “Another Holiday”, “The next big thing” o “B-sides”, hasta canciones con estructuras repetitivas, creativas y limpias como “As god and everest” o “Morphine”, pasando por canciones introspectivas y mágicas como “Contact”, “Hydroplane” o la emotiva “Still in monochrome”. Tenemos en el disco diferentes registros dentro de un mismo espectro: crear a partir de la emoción, la veracidad y la inteligencia.

Para conseguir un resultado tan convincente utilizan elementos reconocibles dentro de la tradición indie-rock. En primer lugar, un buen manejo de la voz, creando melodías apasionantes e inolvidables para después interpretarlas con convicción y talento. Un uso perspicaz de las dos guitarras, creativo y complementario, repleto de arpegios, de efectos o de furia eléctrica según requiera la ocasión. Y, por último, una sección rítmica, (comandada por el ex-Mineral Gabriel Wiley a la batería), que compone unas bases atronadoras y eficaces en todas y cada una de las canciones.

Así, las distintas texturas que consiguen mezclando las guitarras y una base rítmica trabajada y eficiente hacen que el disco gane en matices en cada una de las escuchas. Y es en esto donde se comprueba la grandeza del lp, al descubrir los distintos modos que tienen de enfrentarse a cada composición y cómo encuentran unos resultados distintos y nuevos en cada uno de los temas. Cada canción parece diferente ante nuestros ojos, pero está unida a las restantes por un hilo invisible: el de la búsqueda de una identidad propia.

Lo único digno de lamento de que este estupendo “The August division” es que es un disco que no tendrá continuación, porque Pop Unknown ha desaparecido como banda al poco tiempo de editar este trabajo. Y de este modo, después de editar dos lp’s maravillosos (el primero, “If Arsenic Fails, Try Algebra,” editado por Deep Elm en 1999) y de haber girado por USA y Europa junto a bandas como Jimmy Eat World, The Get-Up Kids, Sunday’s Best, Pedro the Lion o At the Drive-In, han decidido poner fin a su carrera con el desconsuelo de todos sus seguidores.

Aunque la tristeza no puede ser completa si tenemos en cuenta que cuatro de sus miembros (todos menos el cantante Tim Lasater) han formado un nuevo y excitante grupo llamado Kissing Chaos.

De todas formas, siempre nos quedarán los discos de un grupo tan musicalmente desproporcionado y tan líricamente sutil como Pop Unknown: una banda que ha sido capaz de aportar una visión distinta a una forma arriesgada y contemporánea de entender el rock.

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