Olvida el triphop, nunca existió. Fue un invento de la publicación británica Mixmag con el que todos picamos, pero hace tiempo que murió. Olvida Dummy (94), aquella maravilla publicada a medidados de los 90 que catapultó a Portishead como referencia y de la que poco queda en sus nuevas canciones, salvo la estremecedora voz de Beth Gibbons. Olvida sus scratches y reconocibles sampleos, ya no los necesitan. Olvida que han pasado once años desde su última entrega. Olvídalo todo y enfréntate a su nuevo disco sin prejuicios.
Gibbons, Barrow y Utley entregan su particular reinvención –sin dejar de ser ellos y sobre todo, sin perder un ápice de pasión– en Third, un trabajo de sintetizadores y percusiones, de guitarras y teclados, de voces dolientes. Una pequeña anomalía intencionada cuya música tiene un carácter tan orgánico, denso, oscuro,… retorcido, como repleto de genialidad.
Cincuenta minutos de una intensidad desbordante y claustrofóbica, donde las emociones suben y bajan como si de una montaña rusa se tratara (“Hunter”, “Magic Doors”), donde la fragilidad se une con desarrollos electrónicos imposibles (“The Rip”), con percusiones asfixiantes (“Nylon Smile”) y donde no sólo existen influencias de los archinombrados Silver Apples de las hojas de promoción (“Silence” y “We Carry On” tienen mucho de ellos), sino que contiene esbozos de rock sinfónico setentero (“Small”), industrial (“Machine Gun”), de folk sureño (“Deep Water”) o del afterpunk propio de los primeros Banshees (“Threads”).
Una obra maestra que nos mantiene con el escalofrío en el cuerpo de principio a fin.



















