Rufus T. Firefly – Ø (LargoNaranjaRecords)

¿Quién es o fue Rufus T. Firefly? Es el personaje que representa el actor Groucho Marx en la película Duck Soup (1933) que consigue llegar a ser presidente de Libertonia, un extraño país europeo. Rufus T. Firefly también es una banda madrileña que ha publicado su segundo disco Ø después de su My Synthetic Heart (2008) y con canciones cantadas únicamente en inglés. Ellos son Sara Arévalo, Víctor Cabezuelo, Julia Martín-Maestro, Alberto Rey y Carlos Campos y entre sus discos preferidos de este año se encuentran, entre otros, Lonerism, de Tame Impala; Koi No Yokan de Deftones; King Animal, de SoundgardenThe 2nd Law, de Muse o An Awesome Wave de Alt-J y los recientes discos de bandas como Holywater, Pasajero, Love Of Lesbian, Havalina, Niños Mutantes, Toundra o The New Raemon.

Su nuevo disco, íntegramente en español y producido por Manuel Cabezalí, no es un golpe radical a la música que presentaron con My Synthetic Heart, pero incluso en cuatro años ya se puede hablar de una evolución hacía una obra más compleja, más épica, envolvente y potente. Y con un discurso muy claro. Ø es un disco que reivindica el indie-rock español con mensaje y con capacidad de inspirar y sorprender. Para su elaboración y distribución, el grupo decidió prescindir de intermediarios y creó su propio sello LargoNaranjaRecords y recurrieron a amigos y fans para financiarlo a través de Crowdfounding.

Con “Otras vidas” es fácil darse cuenta del viaje que emprende Rufus T. Firefly. Sin prisas el tema y el disco van mostrando el camino, pero la explosión se va acercando y llega a los dos minutos. Pura épica de los mejores Arcade Fire. Guitarras cristalinas acompañan la valiente e intensa “Test de Voight-Kampff” en que aseguran que la suerte no es una opción. La intensidad y la épica no desaparecen a lo largo de todos los temas de Ø. Algunos se presentan a nuestros oídos como reflexiones delicadas como en “Ruidos y sueños” (“¿Cómo aceptar que vamos a morir olvidados, convencidos de que es lo mejor?“), en “Somos el enemigo” (“Cruza los dedos al caer (te sienta bien). Somos el enemigo. Somos el riesgo que correr“) y la oscura “escribe aquí el nombre de la persona a la que más quieras” (“Si al final moriremos igual, yo prefiero morir ahora mismo contigo…“). Y otras se nos presentan con la rabia de aquél que quiere gritar al mundo como sucede en la distorsionada “Ya de niños odiaban la música” o “La gran mentira”, una de las mejores piezas que termina con una explosión musical propia de los Sigur Ros más ruidosos.  

Para aquellos que han dejado de creer en que se puede hacer buena música desde aquí sin tener que mirar continuamente a fuera, éste es su disco. Ahora, ya “es imposible parar su luz”.

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