San Leon – Bits & Pieces (I+D Music/[PIAS] Spain)

La vida está llena de muchos quizá, demasiados tal vez y pocos seguramente. La manera de conjugar esa incertidumbre consiste en reconocer cómo hasta en los momentos más dulces de nuestra existencia se filtran las heridas de un pasado que necesitamos exorcizar. Sin duda, Bits and Pieces tiene mucho de autobiográfico, desde el mismo instante en que Aldo Comas describe sus experiencias vitales, su entorno familiar y el recuerdo de esas figuras cercanas que han desaparecido y, sin embargo, intenta mantener presentes de alguna manera. Pero, lejos de atacar a su memoria a través de un discurso melancólico, crepuscular e íntimo, San Leon prefiere celebrar de forma lúdica esas historias que, tarde o temprano, son parte de nosotros.

Bits and Pieces podría ser una especie de microclima en el que la tormenta tropical -de “Histerical Eyes” o de esa “Birds” a la que El Guincho no le haría ningún asco- comparte espacio con el folk paisajista de “Summer in India”, que bien podría describir un trayecto en coche atravesando un campo de centeno típicamente norteamericano. Pero también el lugar en el que, como un Gilbert O’Sullivan en versión salsera y latina, Comas recupere los fragmentos perdidos de su madre en “Boxes” o evoque su vida en “Love, Speed and Picasso”. Todo en forma de sentimientos exprimidos a toda velocidad, como si no llegásemos a alcanzarlos y, una vez agarrados con todas nuestras fuerzas, temiésemos perderlos entre los dedos; como si, a pesar de saber que si hay amor, siempre lo habrá -vía la espídica “Connie and Dee Dee”-, no parásemos de repetírnoslo como una suerte de mantra.

Escuchar, vivir, sentir Bits and Pieces es un poco como protagonizar una historia en la que el amor convive con el desprecio, la salsa declina en el folk, y el rock enfebrecido discute con el tropicalismo más cálido; en la que Aldo Comas no escatima esfuerzos para musicar su propia existencia y, a la vez, pedirnos que nos identifiquemos con ese paisaje de alegrías y miserias sin el cual, como en “John Doe”, seríamos individuos anónimos sin presente. Por eso, lo mejor que puede decirse de Bits and Pieces es que es un disco para sentir tan intensamente como si estuviese a punto de desaparecer. En fin, esa sensación espontánea, irrepetible, de escuchar algo que nos suena familiar y, en cambio, es la primera vez que lo oímos/sentimos. Como en una película de Godard.  

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