Terry Allen – Bottom of the world (RedEye)

En la pasada década, afloró una visión más amable y dulcificada del sonido de raíces norteamericano. Artistas como Josh Rouse, Ryan Adams o Neil Casal, fueron algunos de los encargados de quitarle lija, aristas y arena a la herencia Nashville. Eso logró acercar estas propuestas a un público menos acostumbrado a ellas.

Otros trovadores de vieja escuela como Steve Earle o John Hiatt, sin embargo, pese a haber conseguido cierta repercusión mediática, siguen siendo pesos pesados que no gozan de una aceptación tan evidente entre la platea independiente. Pues bien, mucho me temo que el nuevo trabajo de Terry Allen vaya por este camino.

Tras una larga ausencia, el veterano cantautor de Kansas regresa con un trabajo tan arriesgado como poco convencional. Algún despistado pensará que esto es música tradicional de sombrero de cowboy y botas altas. Nada más alejado de la realidad, pocos lugares comunes con el country más anquilosado hay aquí: Bottom of the World (13) está mucho más cerca del outlaw practicado por disidentes como Johnny Cash o Townes Van Zandt.

Desde la pausada e hipodérmica “Four Corners”, hasta la desnuda y honda “Covenant”, la voz profunda del bueno de Allen marca el itinerario a seguir entre slides, acústicas, teclados, mandolinas, violines y cellos, rescatando la esencia de una música salvaje y tremendamente discrepante con el espíritu de estos tiempos. Un trabajo reflexivo que desnuda el alma del autor y de aquel dispuesto a enfrentarse ante una necesaria dosis de honestidad sonora.

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