The Good, The Bad & The Queen sorprendían al respetable en 2007 con un álbum de debut que conjugaba los talentos de cuatro dotados músicos con un importante pasado a sus espaldas. Damon Albarn (Blur, Gorillaz) comandaba un nuevo proyecto que incluía a Paul Simonon (bajista de The Clash), Simon Tong (guitarra de The Verve) y Tony Allen (percusionista nigeriano al que se le define como uno de los creadores del afro beat y que fue batería de, entre otros, Fela Kuti) de ahí surgió algo que como ellos mismos definían, debía verse “más como una colaboración, que como un choque de egos entre músicos temperamentales”. Su gran acogida hacía necesaria una continuación por la que veníamos suspirando desde hace años y que finalmente se produce algo más de una década después.
El segundo trabajo de The Good, The Bad & The Queen, tercera referencia que nos brinda Damon Albarn en año y medio (tras Humanz y The Now Now), tiene un marcado espíritu de desencanto británico, con ese Brexit como principal catalizador de la agitación política y la decepción de una sociedad cada vez más fragmentada. Una obra que visto el resultado final, constata lo necesario que era dar una nueva oportunidad a la unión de estos cuatro músicos, para que volvieran a desarrollar la innegable química que conforman. Para Merrie Land recurren a la producción de Tony Visconti, que toma el relevo de Danger Mouse para poner en orden toda una suerte de arreglos majestuosos que visten diez canciones (más una intro) que aunque parecía difícil, miran de tú a tú a su primera obra.
El espíritu del disco se resume en la canción que le da título, una “Merrie Land” que no deja de ser una patada en la boca a los nacionalistas británicos que ansían recuperar la grandeza de su patria gracias al Brexit. El problema no es si Gran Bretaña sale o no de la Unión Europea, sino qué fue lo que propició que eso terminara por pasar. Ese desencanto, como decimos toma peso en el resto de los temas, que transcurren entre brumas -con algunos claros- que nos llevan entre el tono amable y melancólico de «Drifters and Trawlers», los posos de verbena siniestra con aires funk de «Gun to the Head” o la densidad de esa maravilla llamada “The Great Fire” comandada por el pesado bajo de un Simonon y la batería y percusiones de un Allen que conforman una base rítmica memorable. En “The Last Man to Leave” es inevitable no recordar a Blur, por no hablar de «The Truce of Twilight», posiblemente el mejor tema del disco que aúna todas las virtudes de sus protagonistas. No queremos dejar hablar de la apesadumbrada “Lady Boston” rematada con la compañía del coro galés Penrhyn que entona ese esperanzador «Dwi wrth dy gefn / Te cuido la espalda“, sin olvidar «Ribbons» y el cierre «The Poison Tree», que nos remiten al Albarn más introspectivo, al que ya nos cautivara con Everybody Robots (2014).
Posiblemente tenga que pasar tiempo para que podamos valorar en perspectiva la aportación de Damon Albarn a la música contemporánea. Un genio de nuestro tiempo, que esperamos siga sorprendiéndonos con cada nueva aventura en la que se embarca.
Escucha The Good, The Bad & The Queen – Merrie Land














