The Head and The Heart – Let´s Be Still (Sub Pop)

Por lo que significa Sub Pop en el universo discográfico vale la pena dedicarles toda tu atención hasta en los textos de promoción. Del segundo disco de The Head and The Heart nos recuerdan que la banda no existía hace cuatro años; lo hacen con tanta sutileza que casi no nos damos cuenta de que nos están colando una excusa por la puerta de atrás. Es verdad que Let´s Be Still no es un mal disco, ni mucho menos, pero no es menos cierto que está a años luz de su debut en 2011.

Aquel LP era un escándalo. Dentro de lo moderamente escandaloso que puede ser un representante de la magreada escena folk mundial. A aquel disco, hecho con un cuidado entre lo maternal y lo artesanal, no le sobraba ni una sola canción; “Rivers and roads”, “Down in the valley”, “Lost in my mind” o “Sounds like hallelujah” mostraba a una banda en estado de excepcional inspiración, capaz de venderte una Biblia con los cuernos asomando en la frente. Sin embargo, a Let´s Be Still se le ven las costuras y el cartón piedra no cuela tan bien.

A pesar de que no empieza nada mal con “Homecoming heroes” y “Another story”, fieles candidatas a tomar el Delorean y volver a 2011, enseguida se descubren algunas decisiones erróneas. “Springtime”, que prologa a “Summertime”, presenta a una Charity Rose Thielen con un protagonismo merecido, pero fuera de lugar; sus chillidos en “Summertime”, una especie de folk discotequero, quedan en evidencia si los comparamos con el protagonismo compartido en “Rivers and roads”. Sin ir más lejos, sus coros en la preciosa “Josh McBride”, con homenaje a Dylan y sus “boots of spanish leather“, la dejan en mejor lugar; más adelante queda claro que lo suyo es compartir (“Let´s be still”) o desarmarse sin miedo (“These days are numbered”).

La segunda mitad del disco fracasa en gran medida porque Russell, Johnson, Thielen y compañía fallan en el intento de ponerse tiernos (por obvios en “10.000 weight in gold”, “Fire/fear”, “Gone”) de la misma forma que lo hacen intentando acercarse al emocionante y divertido comienzo de su debut (“Shake”, “My friends”). De este tramo final se salvan “Cruel”, “Let´s be still” (aunque lo nuevo ahora sea acercarse peligrosamente a Travis) y la otra concesión a la voz de Thielen, mucho más certera en “These days are numbered”. Aunque el estado de gracia no es el mismo, sigue habiendo un buen grupo de músicos. Y eso es lo que hace que el Let´s Be Still siga valiendo la pena.

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