The Libertines – Razzmatazz 2 (Barcelona)

El marketing musical funciona. Si no fuera así no se podría explicar porqué la sala Razzmatazz 2 casi se queda pequeña con la visita de los nuevos “enfants terribles” del rock británico: The Libertines.

Mimados por la mayor parte de la crítica (léase NME en especial) y de la industria, el grupo londinense vino a Barcelona a presentar su segundo trabajo de larga duración The Libertines. (Rough Trade./ Sinnamon Records.’04), un álbum que, si bien no llega al nivel del de su debut, sí que muestra que hay vida más allá de Up the bracket, ahora bien, habrá ver como envejece este vino.

Los ganadores del concurso Demo 2004, Virüs, fueron los encargados de abrir la velada con un concierto bastante parecido al que ofrecieron este pasado mes de agosto en Benicàssim, pero eso sí, siempre dentro de una progresión ascendente en todos los aspectos que importan de un directo. Sonaron más compactos y, lo que es más importante, más convincentes. Temas como “Himno Mosquito”, “Gas” o “Raza Nuclear” suenan cada vez mejor y auguran una carrera nada efímera para esta banda que no duda en recuperar canciones de Joy Division, como “Transmission”, para acentuar ese punto de melanconía y opresión que intentan transmitir con su música.

Y tras el aperitivo…el plato fuerte. Tan sólo se habían empezado a intuir los primeros acordes de “Don’t look back into the sun”, y el público ya enloquecía con los The Libertines. Durante los siguientes setenta y pico minutos cayeron los temas más celebrados de su primer trabajo, como “Time for heroes” o “Up the Bracket”, y los que, debemos imaginar, son los mejores de su nuevo Lp, entre ellos: “Can’t stand me now” “Narcissist”, “The Ha Ha wall” y “What became of the likely lads”, por citar algunos.

La verdad es que la banda de East London gozó de un público totalmente entregado y entusiasta al que quizá poco le importaba la actitud más bien autista del bajista, que las canciones que más gancho tenían fueran sin dudar las del primer Lp, o que lo que se estaba viendo sonaba a “ya oído”. Sí, la verdad es que viendo a The Libertines surge una sensación de “déjà vu” bastante importante. De hecho no fue hasta un rato después, en la fiesta posterior al concierto, que quien suscribe éstas líneas, escuchando como Dj Amable pinchaba, una tras otra, dos canciones de Sex Pistols y The Clash, supo por fin a que le había estado sonando la música del grupo. Y es que estamos en lo de siempre, nuevos grupos que tocan viejos estilos.

Para divertir y pasar un buen rato no se puede negar que eso esta bien, que cumple su cometido, pero a medio y largo plazo resulta totalmente inocuo, justo como éste concierto.

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