The Magnetic Fields – Distorsion (Nonesuch Records)

Larga es la sombra de los renacidos Jesus & Mary Chain, tanto que, Stephin Merritt decidió que el concepto de su nuevo disco debía girar en torno al sonido característico de los autores de Psychocandy. Cierto es que, en sus comienzos, e incluso en su obra maestra 69 Love songs, Stephin ya había recurrido a la distorsión para expresarse. Sin embargo, nunca había utilizado el ruido como elemento conductor de todo un álbum, un recurso, que si no se administra con delicadeza, corre el riesgo de empalagar.

El resultado ha sido Distortion, un ejercicio de estilo en el, sin olvidar la esencia evocadora de los Magnetic Fields, el neoyorkino envuelve trece canciones en un denso manto de feedbacks y reverbs que, a veces sorprende, y otras incluso desorienta.

Distortion comienza parco con “Three Way” y, aunque enseguida se vuelve prescindible con “Mr Mistletoe” y “Please stop dancing”, pronto comprobamos que tras el telón eléctrico, se esconde algo más. “California Girls” (reverso oscuro de los Beach Boys) y “Olds Fools” (una canción que recuerda al Get Lost), son los primeros destellos. Poco después, y como no podría ser de otra manera en un disco firmado por Stephin Merritt, el amor, la ironía y la amargura mezclados y transformados en sentimientos, estallan y trascienden toda veleidad estilística en “Too Drunk To Dream”, “I Dream Alone”, “The Nun’s Litany” y sobre todo “Till the Bitter End”, una aterradora historia narrada con la frialdad perfecta por la voz de Shirley Simms.

Fallido para algunos, innecesario para otros, lo que es incuestionable es que Distortion es una nueva muestra de talento de uno de los pocos músicos capaces de hacernos reír y luego llorar, mientras aún suena la misma canción.

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