The Pains of Being Pure at Heart – Sala But (Madrid)

The Pains of Being Pure at Heart caen bien. Mucho se ha hablado de ellos en términos tópicos, pero la mayoría de tópicos esconden un poso de verdad, y es que ciertamente parece que estos mozalbetes acaban de salir de una reunión del grupo de ajedrez o audiovisuales de cualquier High School norteamericano. Pero eso juega a su favor. Y es que en cuanto Kip Berman sale al escenario para encarar Art Smock, la canción que abre su nuevo disco Days of Abandon, piensas en esos antihéroes que poblaban las películas de John Hughes. Tópicos, sí. Saluda con cierta timidez y se mete al público en el bolsillo con ese aire de yerno ideal. Y encima cita a Felt. A continuación, entró el resto del grupo para tocar Until the Heart explodes, uno de los sencillos más poderosos de su nueva colección de canciones.
The Pains… no inventan la sopa de ajo, ni falta que hace. Siguen a lo suyo, a contar y cantar las vicisitudes de una adolescencia continuada en el tiempo.
Jane Goma lo tiene difícil, porque a todos nos parecía adorable Peggy Wang, pero la chica no lo hace mal. Cantó las dos canciones del nuevo disco con corrección, aunque un poco sosa.
Si bien el fantástico debut del grupo nos devolvió la ilusión perdida a muchos, haciéndonos desempolvar los discos de Shop Assistants, The Field Mice y el catálogo de Sarah Records, el salto que supuso Belong cogió a muchos a contrapié aún siendo un buen disco, y este Days of Abandon les muestra más reposados (normal) pero con los mismos referentes de siempre y más capacidad para asimilarlos.
Sobre el escenario también evidencian que ya no son unos preadolescentes despistados que han acabado grabando un disco, sino como un grupo más sólido y a tener en cuenta. Pese a los problemas de sonido, defendieron bien su cancionero, con los momentos álgidos de “Heart in your Heartbreak”, o los ya clásicos temas de su primer y mejor álbum, “The Pains of Being Pure at Heart”, “This love is fucking right”, “Young Adult Friction” o “Everything with you”.
En definitiva, un buen concierto (poco más de una hora con dos bises), que sube el nivel de las anteriores visitas del grupo a Madrid.
 
 
 
 
 

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