Wolf Eyes

La música electrónica siempre ha sido algo rudo y difícil de digerir, pero en Europa siempre va hacia el futuro, mientras en EEUU recibimos cero apoyo


 
Siempre habrá una porción en el cartel del Primavera Sound que, un misterio para unos pero una válvula de escape para otros, se enfoca en disonancia y géneros extremos; si bien año a año pareciera una inclusión forzada y algo pretenciosa, quienes se aventuran, se encuentran con un punto y aparte que este año, Wolf Eyes fue sin duda de esos momentos para quienes tuvieron la curiosidad (o valor) de presenciar y de vivir un antes y un después.
 
Pioneros y pilares en Norteamérica del noise y el post-industrial como lo conocemos hoy día, Wolf Eyes es un proyecto difícil debido a su imponente cantidad de decibeles. Una vez vencida la barrera del miedo y una que otra neurona derretida, hay un poderoso y fino todo que no por nada les ha valido una centena de alabados lanzamientos en veinte años de carrera, y un estatus de referencia y culto cuando de sinestesia multi-sensorial se refiere.
 
La primera ocasión que uno ve a Wolf Eyes es un shock del que pocos se recuperan ¿recuerdan cuándo fue la primera vez que se vieron a sí mismos en vídeo?
 
Nate Young: Siempre es algo duro de ver ¡ha! Antes de que John (Olsen) entrara a la banda, éramos solo Aaron Dilloway y yo. Nos hacíamos llamar “Wolf Eyes With Spykes” (porque él tenía su proyecto solista llamado “Spykes”). John ensayaba con nosotros todo el tiempo pero nunca lo incluíamos formalmente a la banda -era un proyecto de dos y se acabó-.
 
La primera vez que nos vi en video, estábamos grabando “Slicer”; Dilloway puso una videocámara en el cuarto encima del resto del equipo de grabación y grabó toda la sesión en Beta desde una esquina. Por puro ocio realmente.
 
Solo éramos nosotros ensayando, pero eso por sí solo fue muy, muy bizarro. Porque es una cosa muy cerebral ¿sabes? Está sucediendo una comunicación y ver eso en el proceso es,
-inclusive para nosotros- totalmente confuso. Lo que sea que detone en otras personas… vaya, fue muy raro, es como ver un lenguaje íntimo.
 
¿Podrían definir o apuntar un momento en que el proyecto se volvió algo más allá de lo que esperaban? Es decir, el momento en que fueron conscientes de ustedes mismos como una propuesta con una dirección.
 
John Olson: Tocamos en esta casa en Atlanta -una pequeña fiesta-, y este tipo se me acercó para decirme: “acabo de separarme de mi novia después de casi 20 años, vine a esto y fue exactamente lo que necesitaba ver”. Eso para mi fue genial.
 
Nate Young: En mi caso, recuerdo que justo estábamos saliendo de una etapa en que Dilloway y yo hacíamos rock de guitarra muy a-la Gary Glitter con vocales en eco… no era tan bueno ¿sabes? Nos solíamos llamar los “Wolverines de Michigan”… como sea, John llegó a uno de nuestros shows pero llegó desde antes y veo “¿quién puso toda esta pedacería de metal?”, tubos, trozos de aluminio “¿qué coño es esto?” y resultó ser todo de John “oh, esto será raro”.
 
Comenzamos a tocar y le dijimos “John, no puedes subir sino hasta la última canción”. Se subió y todo lo que recuerdo fueron estos pedazos de metal rebanando mis piernas -pero profundas cortadas-, y esta conmoción realmente violenta. Cuando se acabó, había sangre por todos lados -algo que se volvería tema común en shows de Wolf Eyes-, y miré por todos lados “¿dónde está John?” pregunté, y resultó que tuvo que ir a emergencias por no usar guantes y deshacerse las manos con los metales… desde ese día, la banda fue consciente de si misma… y él formalmente parte de la misma.
 
¿Por qué tanta insistencia en ser parte de Wolf Eyes?
 
John Olson: Para mi ellos eran los tipos con más en onda del mundo; tenían grupos de chicas viéndolos y tomando notas. Y así me matara, yo tenía que estar en la banda… sentía que cualquier cosa que me permitieran hacer, tenía que dar mi 1000% para ganar su aceptación.
 
Nate Young: Siempre tuvimos una especie de barrera, pero John la derrumbó con sangre y metal. Fue ese día cuando “Oh, parece que tenemos algo aquí”. Fue raro porque me reí en su momento, pero estaba genuinamente preocupado por su estado… y vaya, que gran show.
 

 
Con el paso de los años ¿qué mejoras en su equipo o herramientas en estudio han buscado?
 
Nate Young: No. Esto siempre se ha tratado de desesperación, de tomar lo que tienes a la mano. Porque no tenemos nada. Siempre ha sido nuestro encanto, usar lo que sea esté a nuestro alrededor.
 
Seguro, compré una guitarra de una jodida tienda de empeño cuando tenía 15 años… la pisé, se rompió y ahí va ¿qué hago con ella? La levanté, todavía hacía ruido y venga ¿Un detector de metal? ¿Un oscilador? Venga, todo es más primitivo de lo que crees. Escarbar la basura, encontrar mierda y pensar “Vaya, tenemos una banda en que literalmente no tocamos nada”.
 
John Olson: Yo solía intentar tocar la batería en bandas de punk y todos los viejos bateristas de punk tocaban estos ritmos y melodías que no podías repetir o reemplazar, así que cuando había alguna vacante en aquellas bandas, nunca podía lograr entrar porque eran cosas irremplazables. Con la electrónica es así para mí. Quiero hacer algo sónicamente irremplazable y que nadie pueda venir a hacerlo en mi lugar.
 
Nate Young: ¿Sabes John? Solo somos recolectores de basura. En serio. No sé absolutamente nada de música, ni una maldita cosa. Solo busco en la basura y aquí estoy… lo llamo arte ¡ha! Leo un libro de vez en cuando y comparto cumpleaños con Bill Murray y Stephen King, así que creo que estoy en todo mi derecho de hacer este estilo de música.
 
¿Cómo ven el entendimiento de la electrónica y el industrial de “Europa vs. Norteamérica” hoy día?
 
Nate Young: La gente habla de eso todo el tiempo, y aunque no comparto esa visión sí veo cierta relevancia que en Europa siempre ha habido una especie de búsqueda o intento de alcance al futuro ¿me explico? Algo ultra-moderno y ultra-futurista, mientras en E.E.U.U. siempre se ha tratado de ir en contra de algo.
 
La música electrónica siempre ha sido algo -inclusive en la academia-, rudo y difícil de digerir, pero en Europa siempre va hacia el futuro y se apoyan entre ellos para llegar ahí, mientras que en Estados Unidos recibimos cero apoyo. Tú sabes, para lo que nosotros consideramos arte.
 
¿Entonces América aún es renuente al ruido y la música industrial?
 
John Olson: Oh sí, pero así será siempre, especialmente en Detroit. Mira hacia atrás con The Stooges y Alice Cooper en Michigan; la ciudad solo tiene 100 personas, y cuando solo tienes 100 personas, tienes que romperte las bolas para impresionarlos porque siempre te dirán que apesta al principio.
 
Estos géneros extremos y propuestas artísticas demandan mucha mayor atención al escucha que la música en general ¿es acaso esta corriente musical vulnerable a la ola de online streaming por ser más arte que música?
 
Nate Young: Oh vaya, hay mucho de qué hablar sobre eso ¿nos están robando? Qué mas da, todo mundo lo hace. Es como esta jodida tienda de discos, “Encore” en Ann Arbor, Michigan, así es como operan. Solo quieren tener los discos como librería, compran todo y lo tienen ahí para cuando quieras “probarlos”… y claro, puedes venderles algo de vez en cuando.
 
John Olson: La manera en que yo lo veo: es la nueva librería ¿sabes lo que digo? Es una herramienta y tienes que aprender a usarla, y luego como abusarla. No se va a ir así que tienes que aprender a usarlo. Tuve que entrenar mis oídos para la calidad del audio porque yo soy más de la sensación visceral del viníl, y bueno, ese tipo de cosas como poder descubrir bandas de punk mexicanas que de ninguna otra manera escucharía es una especie de valor añadido.
 
¿Alguna vez alguien se les ha acercado decepcionado de si mismo después de verlos en vivo?
 
Nate Young: ¡Ha! Es curioso porque sí pasó una vez. Este tipo vino y me dio un pequeño sintetizador hecho a mano, no más grande que una postal: “Lo usaba para hacer música, pero luego los comencé a escuchar y he perdido el interés de usarlo… ustedes lo hacen mucho mejor así que quiero que lo tengan”. Y yo: “¿HUH?”. OK, me subí al escenario, lo usé y nunca volví a ver al tipo en mi vida.
 
John Olson: No queremos deprimir o intimidar a nadie. Queremos inspirarlos… si los inspiramos a hacer otras cosas pues esa es su decisión. Creen que es una exclusiva forma de arte, pero solo es música electrónica y es solo rock and roll. A nadie le pertenece, nadie lo hizo primero, nadie le copia a nadie, es solo un sonido… busca tu propia voz. Excava en la basura.
 
¿Cuál fue el género más extraño que la prensa les ha adjudicado?
 
Nate Young: ¡Ha! “Chop Rock”… como “Kid Rock”, no sé. Siempre me gustó eso del “Trip Metal”.
 
John Olson: No, no, no ¡El mejor pasó recientemente! Estábamos en Holanda para el cumpleaños de Nate en un festival, y por la manera en que nos vestimos pensaban que éramos un grupo de break dance. Y era un festival de black metal así que sobresalíamos en serio… supongo que realmente parecemos un crew de break dance porque en algún momento se nos acercó el mismísimo Kurtis Blow y nos dijo que le gustaba nuestro estilo. ¡En serio!
 
Nate Young: Cuando viajas por el mundo y lo absorbes como tal, aspectos de tu vida van perdiendo significado, empezando por tu moda. Todos te observan en esos nichos y “o te quedas o te vas”. No queda más que sonreír y no quejarte sí de por sí tienes cosas raras encima.
 
¿Cuánto ha evolucionado o qué tan sólida es para vosotros la escena del noise a nivel mundial?
 
Nate Young: Oh claro viejo, todo eso ya ha sido catalogado y re-catalogado y disecado, y apesta. Cierra las mentes. Todo solía ser rock and roll, y con esto de los géneros y más en los poco convencionales hace que las bandas también se encasillen así mismas “Somos harsch noise”, por Dios, supérenlo ¿te vas a sentir así todos los días? No todos los días hace sol, ni todos los días está nublado. Se humano y se tu mismo.
 
John Olson: Es lo que decían sobre las pandillas callejeras: todos simplemente están buscando una familia. Proviene de muchas otras cosas pero eso es lo que atrae a la gente al rock and roll. Comunidad.
 
En esta época de post modernidad ya todo es una mescolanza de muchos géneros, y aquellos que optan por hacer algo en una sola dirección no llegarán muy lejos. Por eso ya se mueven los “discos de género”, con el noise especialmente.
 
¿Qué escucha Wolf Eyes cuando está fuera de los escenarios y en la comodidad de su hogar?
 
Nate Young: Recientemente compré un bootleg de Velvet Underground en esta tienda que te decía, Encore, se llama “Sweet Sister Ray”. Te cambia la vida.
 
Desde que murió Lou Reed, los Velvets suenan más intensos que nunca. Su vibra es más intensa ahora que se ha ido, todo ha cambiado. Todo lo veo diferente… no sé, no es como cuando se murió el tipo de la “Isla de Gilligan”, aquí estamos hablando de un bastardo asesino, dinámico e impredecible.
 
John Olson: Yo voy muy seguido a shows de punk y de metal, Detroit está lleno de buenos conciertos cada fin de semana; justo antes de salir de gira pude descubrir una gran banda de death metal llamada Mutilation Rights.
 
Todos nosotros aún tenemos ese gusto de ir a conciertos como amigos. Nos emocionamos, y vamos a todo lo que podamos, no hemos perdido nuestro amor por la música aún después de estar en esto por tantos años.
 

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