Xoel López – Paramales (Esmerarte )

Xoel López es de esos artistas que han estado trabajando en silencio, despacito y con buena letra, hasta que un día sorprenden. Su amuleto contra los males, Paramales (Esmerarte 2015), lo corrobora. Creativo, tenaz y perfeccionista, construye, produce y sufre junto a Ángel Luján cada una de las canciones para encontrar el antídoto de su cura.

La intención de ir de vuelta hacia sus raíces la deja patente cuando suena “Patagonia”, la primera canción del disco, que al igual que su trabajo anterior Atlántico describe los viajes por tierras Argentinas, donde lo acogieron con los brazos abiertos, como a los gallegos de antaño.

Nuevas guitarras, coros, palmas y foclore gallego-argentino non dan pistas de cuales van a ser los nuevos elementos de ésta nueva etapa. Aunque no quieras, tu cuerpo empieza a moverse con el ritmo pegadizo de “Yo solo quería que me llevaras a bailar” y con las percusiones caribeñas de “Ningún hombre, Ningún lugar”. En “Todo lo que te merezcas” el single del disco, rezas para que nunca nadie te dedique esa canción, llena de verdades y golpes que esquivar. Una vez terminada la escucha del disco, comprendes que si algún tema tenía que actuar como single, esta tenía más papeletas que ninguna. “Caracoles” está llena de halagos a la belleza interior femenina, aunque haga un recorrido anatómico completo. Como un sueño llega “A serea e o Mariñeiro” (La sirena y el marinero), cantando en su idioma, experimentando con un neofolclore que deja patente la fusión que caracteriza el disco.

La reivindicación política y social llega de la mano de “Sol de agua” teñida de folclore y “Antídoto”, llena de romanticismo de la mano del gran Nacho Mastretta, y su magnífico acordeón.

“Un año más” que bien podía llamarse “un año menos”, recuerda a los que ya no están con rabia y potentes guitarras. Casi para terminar, aparece “Laberinto” llena de ritmos graves y estilosa percusión, y culmina con la delicatessen del disco, “La casa hace ruido cuando no estás” que paradójicamente es la única canción que no lleva su firma, sino la de su mujer. Cantada a dúo de principio a fin, parecen inventar un nuevo concepto de canción de amor.

Una vez terminado el recorrido por sus trece nuevos temas, queda claro que desde la primera a la última nota se escucha a Xoel López en toda su idiosincrasia.

 

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