Yann Tiersen – Les Retrouvailles (Labels / EMI)

A estas alturas de la película nadie va a descubrir a Yann Tiersen. El fenómeno Amelié acabó con aquel tiempo en que cada disco de este rara avis francés era recibido como una de esas cajitas de música de anticuario. Un tesoro casi escondido que muchos callaban para seguir manteniendo oculto. Un as en la manga con que deslumbrar en esas cintas recopilatorias que hacíamos por las tardes. Eso acabó. Se terminó el misterio y la sorpresa. Incluso tras una primera escucha de Les Retrouvailles, se podría caer en la (fácil) tentación de decir que ya no hay nada nuevo, que la maravilla se ha tornado tedio o la fantasía empalago. Otra cosa es lo que dirán la segunda y la tercera, y la cuarta, y la…

Entre su último disco “oficial” y este han pasado muchas cosas además de los años, a saber: dos bandas sonoras, la mencionada Amelié, la igualmente popular Good Bye Lennin; un directo parisino; y un disco a medias con una “rockera” no dada a los excesos como Shanon Wrigth. Al menos un servidor tenía la sana curiosidad de ver por donde saldría este compositor multiinstrumentista con camiseta a rayas en su nuevo trabajo.

Para empezar, no es de extrañar que la nómina de colaboradores haya engordado, y a los habituales Elisabeth Fraser, Dominique A o Stuart Staples, se hayan sumado grandes en Francia como Miossec o Jane Birkin. Tampoco extraña que se siga manteniendo la estructura que hasta ahora ha sido marca de la casa para sus discos de estudio, léase, alternancia entre instrumentales con vocación sinfónica y canciones (cantadas) de formato pop. Si algo ha caracterizado a Yann Tiersen ha sido esa forma de mezclar formas clásicas, con el folclore de su tierra y la música pop. Y hay que reconocer que no se puede hacer mejor. Sigue asombrando su facilidad para engarzar instrumentales de exhuberancia barroca y excesiva con minimalistas piezas al piano. Esa facilidad para igual mecer los arrullos de Elisabeth Fraser entre marañas de cuerdas y arreglos de cristal, que acompañar con sencillez el cuento de Jane Birkin. Sólo Yann Tiersen es capaz de inventarse la música perfecta para que él, Miossec y Dominique A se marquen un “Le Jour De L’Ouverture” en plan compadres que es uno de los momentos álgidos del disco, o nadie como él para ser la fanfarria soñada del de Divine Comedy.

En definitiva, quizás ya lo ha hecho antes, quizás incluso mejor, o a lo mejor no, pero eso no tiene porque quitarle mérito. O sí. Porque algunos esperábamos algo más, sobre todo después de ver sus directos o lo de Shanon Wright, algo más de riesgo, algo más de ruido, algo más de… rock. A lo peor tenemos que perder la esperanza de otro Le Phare, pero que quieren que les diga, si todavía tienen corazón, este disco les va a hacer subir al cielo.

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