2000: Sunny Day Real Estate – The Rising Tide (Time Bomb Recordings)

Los discos que cambiaron nuestra vida

Tengo un sello discográfico de indie-rock gracias a este disco. Pocos argumentos más convincentes se me ocurren para justificar la elección de The Rising Tide como el disco que cambió mi vida.

Como a todo lo bueno, llegué tarde. Sobre 2003, en plena tormenta de discos y grupos que hoy en día venero (Cursive, The Appleseed Cast, Q and not U, …), aterrizaron en mi reproductor  Sunny Day Real Estate, en formato trío y en ese momento ya, separados por segunda vez en su carrera.

Las sensaciones que produce la música de Sunny Day Real Estate no son difíciles de describir, pues giran en torno a la emoción y la melancolía. El responsable principal es el señor Jeremy Enigk, poseedor de una de las voces más personales y delicadas que el rock alternativo haya dado nunca. Estremece escucharle en “Killed by an angel”, el tema que abre el disco, canción densa y oscura que pone tras la pista de lo que SDRE buscarán en su último trabajo, un sonido nítido pero agresivo, alternando las impurezas del recién finiquitado grunge con las melodías más tarareables del rock alternativo de finales de los 90.

A pesar de que bajo mi punto de vista, es en temas como “One”, “Snibe” o la memorable “Dissapear” dónde la banda encuentra el punto de equilibrio exacto para su propuesta, reafirmando lo expuesto en sus anteriores álbums, en este disco los de Seattle rebuscan y bucean en terrenos más calmados, y de ahí surgen “The Ocean”, “Rain Song”, “Tearing in my heart” o “Faces in Disguise”, de apariencia frágil, reposada, y dónde Jeremy Enigk se gusta y disfruta más que nunca trazando el camino que tiempo después seguirá con The Fire Theft, algo así como una continuación a medias de SDRE.

The Rising Tide fue grabado en el año 2000 pero su sonido sigue vigente hoy en día, siendo la fuente de la que han bebido infinidad de grupos. No fueron los primeros, pero sí los responsables de que el emo, tal y como era entendido a finales del siglo pasado y a principios de éste, fuera un estilo respetado y apetecible.

SDRE se separaron poco tiempo después de grabar este disco, pero todo apunta a una reunión inminente, que incluiría una gira por EEUU y que podría poner fin a la deuda de la banda con sus fans españoles, que se quedaron con las entradas en la mano en su día, y a los que la amistad de Mr. Enigk con la Costa Brava catalana les/nos permite albergar esperanzas de algún día poderlos ver en directo. ¿Por qué no?

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