Permítanme que les confiese que mientras escribo sobre este libro de Julieta Correa suena de fondo un disco de Noah Howard titulado Black Ark. Un trabajo de free jazz -una joya a reivindicar-, en donde una banda de expertos músicos van creando remolinos de música siempre en estado de alerta; unos sonidos que se van arremolinando en mi memoria como si fueran notas que te invaden el sistema nervioso para sacudirte para luego darse a la fuga dejando un rastro de grietas a su paso. Un gran agujero en la memoría es lo que me deja esta música de Howard: reconozco esa parte de la tradición, y abriga en lo conocido, pero luego traiciona a mi mente, y me deja en un estado de desamparo e inseguridad. La música que me sabotea continuamente, aquella que me interpela es la que se queda en mi memoria por más tiempo. Aunque con los años la memoria es más frágil, y que te sacudan las neuronas de forma abrupta tiene daños colaterales: vacío y frustración suelo sentir por no retener esas notas en fuga.
Julieta Correa es una escritora argentina que aborda el tema de la memoria y del lenguaje en este fantástico texto titulado ¿Por qué son tan bellos los caballos? que se publicó en Argentina en 2024 en la editorial Rosa Iceberg, y que en España han publicado la editorial Comisura con su habitual gusto por editar textos escogidos con rigor, y que no sólo se leen, también se palpan, se huelen, se deboran con deleite.
En esta narración fragmentaria a partir de apuntes en un diario que la autora va guardando durante un tiempo hasta tomar forma de narración no exenta de un gran halo poético. Nos cuenta la historia de su madre, Sari, una persona que tiene problemas mentales, y que la autora -aprovechando el tiempo de la pandemia en el que el tiempo se detuvo- se pone a ordenar para, en un esfuerzo casi titánico, poner sobre el papel la memoria de un lenguaje que se va extinguiendo debido a la enfermedad; un lenguaje que retrata la historia de una familia. Sari le gusta observar, y como si de una espeleólogase tratase, dibuja animales -en especial caballos-en su cuaderno para aprehender su belleza, su anatomía, sus proporciones. En la primera parte del libro (“Sari”), podemos observar esos dibujos que traza, así como fotografías y anotaciones de puño y letra que le permitían armar su mente.
En la segunda parte de la novela (“Julieta”) escribe la autora “Mientras ella empezó el proceso de desarmar su mente y separarla de las imágenes, y empecé un proceso de desconfianza en las palabras, desconfianza que siento como una traición”. Unas bellas palabras en las que Julieta-autora arranca el proceso para registrar lo más concienzudamente posible el curso de la enfermedad: las palabras de su madre que aún recuerda y las que se van difuminando en el olvido pero que arrebata a la muerte, las tareas cotidianas (en este aspecto de monitoreo de los mecanismos repetitivos de la realidad me ha venido a la mente Jeanne Dielman, 23 quai du Commerce, 1080 Bruxelles de Chantal Akerman), el léxico médico que se tienen que descifrar para dar sentido a la enajenación, la memoría familiar, y tener la habilidad para acabar las frases que aún no se han dicho, y jamás se dirán.
Puedes comprar el libro ¿Por qué son tan bellos los caballos? de Julieta Correa (Ediciones Comisura) en la web de su editorial.




















