Arab Strap – As Days Get Dark (Rock Action/Best & Fairest)

Escuchar “Here comes Comus!” y no caer en su hechizo es, en mi opinión, para hacérselo mirar. Así de claro se lo digo a ustedes. A mí me pasó y, de hecho, nunca había prestado demasiada atención a Arab Strap. Algo tendrá, pues. Para mi eran una banda, por supuesto, conocida gracias a las excelentes reseñas que durante años he leído sobre ellos, pero por lo que fuera siempre se me habían escapado. Sin embargo, cuando algo es bueno y uno receptivo, siempre hay un momento para hacer “clic”.

Y el clic vino con esta canción. Espesura, oscurantismo, guitarras pedaleadas hasta la extenuación, voz grave y severa, melancolía gótica, efecto narcótico, ochentismo profundo… De hecho, esto podría haber sonado en las sesiones de la primera ruta del bacalao valenciana y lo habría petado, literalmente.

¿Podía atreverme con todo el disco? Por supuesto que sí, en relación a la música soy tan curioso como desinhibido. Y sobre todo: si algo no está dentro de mis coordenadas habituales y me llama poderosamente la atención, es el mejor motivo del mundo para sumergirme de lleno en ello. Así que vamos con el primer disco del dúo formado por Aidan Moffat y Malcolm Middleton en un buen puñado de años. Concretamente, dieciséis.

The Last Romance, de 2005, no pudo haber tenido un título más premonitorio. Tras su publicación y la correspondiente gira de despedida, la banda de Falkirk se disolvía, en teoría para siempre. No obstante, en 2016, casi por sorpresa, volvían a los escenarios y tres años después, anunciaban un nuevo trabajo que debía llegar en 2020. Obviamente, la cosa se ha retrasado por los motivos que todos sabemos, pero al fin aquí llega el séptimo disco de estudio de Arab Strap, con un título tan descriptivo de su entorno y sonido como As Days Get Dark.

Nunca fueron cómodos. Ni en sonido, ni en imagen, ni en el aspecto lírico, demasiado descarnadamente personal y obsesionado con el sexo y la muerte, como para no afectar a oídos sensibles. Ahora, además, son mucho más viejos. Más resabiados. Pero ya lo dice Moffat en la letra de “I was once a weak man”: Mick Jagger lo hace y es más viejo que yo… Por eso su vuelta tras tantos años de silencio suena a obra de madurez, a que el tiempo, efectivamente, ha pasado, pero no importa, es más: les ha mejorado. El sonido es coherente con su pasado, pero es diferente y nuevo a la vez. Han ocurrido demasiadas cosas, en el mundo y en sus vidas, como para no hacerlas notar. Al fin y al cabo la honestidad brutal siempre ha sido la marca de la casa.

Esa marca se despliega por todo el álbum, como no podía ser de otra manera, sin tapujos ni inhibiciones. Honestidad tanto en lo que se cuenta, como en un sonido que resulta extrañamente cautivador. Uno tiene la sensación de que está escuchando algo viejuno, algún oscuro disco de post-punk tardío grabado en 1986, pero no, esto es ahora. Y tiene esa extraña propiedad de situarte a la vez en un momento pretérito y en el presente. No es original, pero es tremendamente creíble, actual y placentero. Comprendo que es raro de narices, pero es así.

Como todos los grandes discos -y este, sin duda, lo es- la secuencia de canciones se sucede en tus oídos como si se tratara un bloque de hormigón que se estampa en tu cabeza. Es un todo que le atrapa a uno sin remisión. Imposible salir de estos 47 minutos y 19 segundos de atmósfera recargada, acento escocés indescifrable, ritmos minuciosamente programados y sensación de desazón generalizada. Hay algo en todo ello realmente fascinante, una especie de poderosa narrativa desesperada que va fluctuando, capítulo a capítulo, entre momentos más desoladores (“Tears on tour”) y arranques de lo que parece euforia (“Kebabylon”, “Here comes Comus!”). Una especie de montaña rusa emocional, que como toda buena depresión, se asume descansando en un colchón mullido y sudoroso que lo engulle todo. Y cuando hablaba de bloque de hormigón no lo asuman como “ladrillo”. Para nada. Otra de las cualidades que, cuando uno profundiza en su música, tienen sus autores, es que saben hablar de los recodos más oscuros del ser humano sin perder la accesibilidad. Por eso este disco entra tan bien seas o no fan de los que lo han hecho o incluso aunque no escuches habitualmente este tipo de música. Por eso es tan, tan, rematadamente bueno.

Escucha Arab Strap – As Days Get Dar

 

 

 

 

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