Cosmen Adelaida – La Foto Fantasma (El Genio Equivocado)

Veraniego y refrescante aunque con una atmósfera melódica se presenta este segundo LP de la banda madrileña y es que parece que saben muy bien estos chicos que lo simple siempre funciona. Tengo la sensación después de haber escuchado La Foto Fantasma se han convertido en maestros de la captura natural de cómo puede ser la vida de alegre y soñadora. La mayoría de bandas nacionales mayoritariamente cuando tratan un álbum indie, se acercan sutilmente a la condición humana con la intención de recordar el daño (Los Planetas o Nudozurdo), o hacer volver un estado anímico anterior en que el dolor por la pérdida de tiempos pasados y felices era el objetivo. En cambio ellos, han cogido y agitado un enfoque único para el indie actual, trasformando ese malestar existencial por lo refrescante y lo bueno para el alma con melodías seductoras, impulsadas por teclados y guitarras suaves que te sumergen inmediatamente a un universo colorido y positivo. 

Con la introducción de “El Parque” se hace evidente desde el principio que el álbum está fecundado en un estado de ánimo específico y un tono bucólico de otras épocas. “Becerro de Oro” es un potentísimo hit que podría haber sido firmado por unos Teenage FanClub totalmente desenfrenados, una lástima y algo incomprensible que no haya más canciones de este corte a lo largo del álbum, (hay algún acercamiento tímido como “Copenhague” o “Voces”). Otra de las canciones reseñables es “Familia/Trabajo”, una red de guitarras nebulosas y un ritmo in crescendo hacen una especie de suave disposición de atmósferas vigorizantes entre los teclados y la batería, influencias dispares y siempre buscando la originalidad.

Continuos destellos de brillantez en un mundo de monotonía musical no está al orden del día y mucho menos en una banda nacional, por suerte, cada canción del álbum actúa como una gran pieza que va construyendo un ser con personalidad propia. En cierto modo, se pueden escuchar los latidos del corazón como cuando estas delante de una revolución musical. Cosmen Adelaida ha tomado pequeños pasos hacia un objetivo mucho mayor en este álbum, así que ahora todo es cuestión de esperar si la suerte y el destino se ponen de acuerdo para cogerles de la mano.

Canciones intercaladas entre rápidas y suaves, marcadas en un ambiente muy nostálgico de la movida madrileña y el indie, un género aparentemente desaparecido a finales los años 80, pero que se encuentra en muchos retazos del álbum, y presenta con reseñas algunos de los mejores ejemplos de que todo género bien realizado no tiene porque morir en todo su conjunto. Ahí es donde radica el encanto del álbum, que hasta en las imperfecciones añaden un toque personal, dejando que la música tome un significado diferente para cada persona que la experimente.

 

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