Entrevistamos a Eduardo Cabra, Visitante (Calle 13)

Humildad, trabajo duro y mucho arte, eso es Eduardo Cabra. Un músico, productor y multinstrumentista puertorriqueño que nos ha enseñado que existe otra forma de hacer música. Más conocido como “Visitante”, y por ser la otra mitad de Calle 13, se ha convertido en uno de los mayores referentes musicales de toda Latinoamérica. En su haber se encuentran varias decenas de Grammys y sus canciones han sido coreadas y bailadas en todo el mundo.

Ahora, deja atrás su antiguo nombre para presentarnos su nuevo trabajo, personal y ecléctico, bajo el nombre de “Cabra”. Desde Muzikalia, hablamos con él para que nos cuente cómo comenzó su trayectoria musical, su paso por Calle 13, la importancia del arte para cambiar al mundo, y, todas las particularidades de su nuevo trabajo.

“Me parece muy anglo que la música latina se resuma en un sonido y una temática como está pasando”

En un placer hablar contigo Eduardo. Lo primero, para todos aquellos que no te conocen, me gustaría que te presentaras. ¿Quién es Eduardo Cabra? y ¿Cómo comenzó tu trayectoria musical?

El placer es mío. En resumen, soy una persona que se dedica a la música y que le gusta producir discos. Mi carrera comenzó gracias al apoyo de mis padres. A los quince años, empecé tocando en una banda de música en Puerto Rico. En este conjunto, de forma natural, me dio por arreglar, dirigir y echar a andar el proyecto. Siempre he tenido diversas influencias, desde el rock hasta la salsa. Uno de los artistas que más me influenció fue Gustavo Santaolalla. Posteriormente, tuve una preparación en el conservatorio de música de Puerto Rico.

En tu familia siempre ha habido un fuerte respeto por la música, incluso con tu hermano Residente decidisteis crear un grupo como Calle 13. ¿Crees que eso ha sido uno de los grandes motivos para que te pudieras dedicar a la música por completo? ¿Cuáles fueron los orígenes de Calle 13?

Sí, totalmente. El apoyo de mis padres fue muy importante. Siempre la música fue una opción y no un hobby.

Calle 13 fue una de las muchas actividades que he realizado en el mundo musical. La propuesta surgió debido a un acercamiento que me hizo mi hermano para hacer música. Al parecer, tenía muchas ganas de rapear.

¿Alguna vez te has planteado la importancia que ha tenido este conjunto, no solo a nivel musical, sino también como altavoz político?

Sí, entre otras muchas cosas. Calle 13 se convirtió en un retrato de todas las cosas que nos rodean e influyen.

 

En el 2015, cada uno de vosotros empieza a desarrollar diferentes proyectos personales. ¿Cuáles fueron los motivos que os llevaron a tomar esta decisión? ¿Crees que en un futuro os podremos volver a ver juntos en un proyecto común?

Sinceramente, estábamos en otras frecuencias y queríamos experimentar con otras maneras de trabajar. En cuanto a un proyecto en común en el fututo, no es mi prioridad en este momento.

Actualmente, has dejado atrás el nombre de “Visitante”, con el que todos te conocían, para profundizar en un proyecto más personal con el nombre de “Cabra”. ¿Cuáles han sido los motivos que te han llevado a tomar esta decisión?

Creo que es una actividad más que se suma a todos los diferentes proyectos que he tenido en mi vida.

Además, nos has presentado dos canciones de tu nuevo proyecto: “La cabra jala pal monte” y “La ventana”, publicadas en medio del Covid y que formarán parte de tu nuevo álbum. ¿Cómo ha sido el proceso de publicación y composición en medio de una pandemia?

Sinceramente ha sido solitario y educativo. Ante la falta de músicos y gente cercana, la autocrítica ha tomado mucha fuerza en este proyecto. El disco va a ser un álbum que claramente tiene intención de ser ecléctico. Dejándonos llevar por el trabajo que he hecho a lo largo de mi vida, y de las canciones que ya he lanzado.

Otro de los proyectos en los que estas trabajando es La Casa del Sombrero. Un sello discográfico que funcionada como proyecto solidario y de intercambio cultural. ¿Qué nos puedes explicar sobre él? ¿Tiene algún tipo de relación o influencia con la idea de Silvio Rodríguez y los Estudios Ojalá?

Es un sello que, desde hace tiempo, tenía bastantes ganas de lanzar. Lo más importante del sello y de lo que quiero, es que promueva la diversidad y calidad de diferentes proyectos. La Casa del Sombrero va a promover proyectos que tengan un discurso y un sonido diferentes. Más que por Silvio Rodríguez, este sello está influenciado por el concepto de las disqueras cuando empezaron a establecerse. Por ejemplo, Motown, que defendía un sonido y buena calidad.

 

Justamente, entorno a la idea de promover sonidos diferentes, estamos viendo como en la actualidad como la música latina cada vez se liga más al reggaetón a la nueva escena urbana. ¿Crees que estamos viviendo un cambio de paradigmas?

Lo primero de todo, pienso que la música latinoamericana siempre ha sido eclética por la diversidad que existe. Es decir, me parece muy anglo que la música latina se resuma en un sonido y una temática como está pasando. Pienso que la música actual esta condicionada a números y algoritmos. Más que una revolución musical, es una revolución industrial. Es como un Wall Street musical.

Estamos viviendo un momento bastante complicado en prácticamente todos los aspectos. Son muchos los grupos que están combatiendo el racismo y la desigualdad mediante sus canciones. ¿Qué significa para ti la música? y ¿Tus nuevas canciones van a seguir ligadas a ese compromiso político?

En este nuevo proyecto lo veo más como un detox o desintoxicación de las cosas que he vivido.

La música es arte. Y creo que el arte es el arma más importante que tenemos para conectar con la gente y trasmitir emociones. Es muy importante que la educación en el arte sea prioridad en todos los países.

Uno de los ejemplos más recientes es el ocurrido en Puerto Rico y las manifestaciones que se produjeron el verano pasado y concluyeron con la dimisión de Roselló. En ellas participaron artistas como Ricky Martin, Bad Bunny o el propio Residente.

No creo que la música formara parte de la manifestación. Fue un apoyo popular de músicos que tienen una conexión con la gente. Los que realmente estaban llevando el mensaje eran el pueblo. Los músicos se sumaron a su reclamo.

 

 

 

 

 

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