Alynda Segarra lanza disco en directo al frente de sus Hurray For The Riff Raff en el que, sin duda, es el mejor momento del proyecto capitaneado por la del Bronx. Y es que la artista ya había dado muestras de su buen hacer en títulos como The Navigator (ATO, 17) y Life On Earth (Nonesuch, 22), pero con ese The Past Is Still Alive (Nonesuch, 24) que hasta ahora es su último (y mejor) álbum de estudio refrendó las sensaciones positivas, presumiendo de una contundencia creativa fuera ya de toda duda.
El presente Live Forever –que, por cierto, parece rendir homenaje al Broken English (Island, 79) de Marianne Faithfull desde su portada– haces las veces de delicioso y representativo paseo por el catálogo de Hurray For The Riff Raff, amparado por esa mezcla de americana, pop y country que, en voz de su artífice, tiende a resonar tan seductora como convincente. Grabado los días 17 y 18 de julio de 2025 en The Old Town School Of Folk Music de Chicago, la referencia apuesta por lecturas que ganan en realismo y poso con respecto a sus, por otro lado, impecables versiones de estudio, realzando de este modo virtudes.
Un total de catorce seleccionadas que, agrupadas con sentido al amparo del escenario, suponen un amplio placer de setenta minutos de duración. Canciones de una exquisita ejecución durante la que no se escatiman detalles alejados manifiestamente de la recarga, colocados siempre con buen gusto por los cuatro músicos que acompañan a la protagonista. Una constante en piezas tan valiosas como la inicial “Alibi”, “Colossus Of Roads”, ese corte llamado “Buffalo” que es un clásico, “Pyramid Scheme”, la desgarradora “The World Is Dangerous”, “Dynamo” o “Pa’lante” ejerciendo como glorioso cierre de casi diez minutos.
Una secuencia mecida por la acogedora interpretación de Segarra, quién logra ese tipo de distinción palpable que deriva directamente de las formas clásicas con las que trabaja sus composiciones. Una muestra adicional, tras la publicación del mencionado “The Past Is Still Alive”, de que la artista raya a estas alturas como valor seguro dentro de las coordenadas estilísticas señaladas. Un acertado regalo, además, con el que paliar la espera hasta que llegue el nuevo trabajo de estudio del combo.
















