Interpol – La Riviera (Madrid)

Uno de los conciertos más esperados. Lo neoyorquinos ofrecieron un directo a la altura de las circunstancias, confirmando una vez más lo que realmente son, un grupo de una gran calidad que demuestra una habilidad innegable con los instrumentos. Y es que, además de arrastrar a legiones de fans, el cuarteto sabe hacerlo bien, y Paul Banks tiene mucho que ver en esto.

Los Interpol se entregan en el escenario, creciéndose en cada canción, que enlazan creando una sola melodía desde el principio hasta el final. No necesitan juegos de luces espectaculares, ni grandes efectos sobre las tablas. Se presentan sobrios ante su público, y con la seguridad que les da saber que no perderán ni un ápice de calidad en su música.

El repertorio que ofrecieron en Madrid fue un recorrido completo por sus dos álbumes, en el que pocos temas se echaron de menos y donde sus guitarras sonaron intensas, a pesar de la distancia que parecían mantener con el público.

Uno de los grandes momentos llegó con “Untitled”, de su primer disco, de donde también salieron los acordes de “Obstacle 1”, la interminable melodía de “NYC” (su ciudad de origen e inspiración), y una de las más esperadas: “PDA”, que hizo vibrar a los presentes, ya entregados por completo a la atmósfera creada por los neoyorquinos.

Uno de los secretos del grupo está en no dejar de sonar nunca, manteniendo la pulsación de guitarras y teclado, como en “Next Exit” de su Antics, una de las más aplaudidas de la noche. El segundo disco estuvo representado por temazos como “Evil” o “Cmere”, aunque su repertorio dio para casi hora y media de buena música.

Interpol demuestran que son mucho más que “ese grupo parecido a Joy Division, escribiendo su nombre con letras mayúsculas en el panorama musical internacional. Y es que además son tan buenos…

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