Joana Serrat (Sala Nazca, Inverfest) Madrid 13/10/22

Producía estupor aterrizar ayer en la sala Nazca poco antes de que comenzara el concierto de Joana Serrat y encontrarla prácticamente vacía. Después, al comenzar su show la catalana con media hora de retraso por esperar, comentó que unas 30 personas faltaban por llegar porque la sala había cambiado de nombre y la gente se había hecho un lío. Ni aun así. Que tras una obra descomunal publicada el pasado año como lo es Hardcore from the heart (21), número 2 de mejores discos nacionales para esta casa, no estuviera a rebosar la Nazca es una más de las injusticias artísticas de este mundo ingrato, frívolo y decadente.

Pero ciñámonos a las virtudes musicales que, por fortuna, pudimos disfrutar –y de qué manera- la pasada noche. Joana, acompañada de una extraordinaria banda de la cual forman parte dos de sus hermanos a teclados y batería, entró en escena rescatando temas de su cancionero pretérito, mucho más en contacto con el universo musical de raíz norteamericana para, posteriormente, zambullirnos en el paso de gigante que supuso su trabajo del pasado año, trufado de texturas y atmósferas cercanas al shoegaze y al dreampop en conjunción perfecta con el sonido americana.

Así, resultó un auténtico placer dejarnos llevar por la belleza desarmante de “You’re with me everywhere i go”, o por los juegos de guitarra extraordinarios de “Demons”, en una conjunción de factores que lo mismo recordaba el preciosismo melancólico de The War on Drugs que sonaba como Chris Isaak acompañado de una banda mágica tocando en un club perdido de carretera en Twin Peaks .

Comunicativa, reflexiva y muy crítica con la precariedad artística y económica en la que vivimos, la cantautora tuvo también un hermoso momento para ella sola en el escenario en la que deshojó con auténtica belleza acústica temas tan bellos como “Wild beast” y la desarmante “Summer never ends”.

Tras presentar a la pedazo de banda que la acompaña, Joana Serrat se dispuso a cerrar la velada con dos temas de gran altura, empezando con un “Pictures” de desarrollo espectacular casi a lo Crazy Horse y terminando con esa confesión tan doliente como honesta que es “Take back where i belong”. Y así nos fuimos, implorando regresar donde, sin embargo, no dejamos nunca de permanecer.

Foto Joana Serrat: Raúl del Olmo

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