Una década después de su celebrado El Círculo, Kase.O desembarca con Camisa de fuerza con la enorme tarea por delante de capear las expectativas de sus seguidores. Diez años son muchos como para no tenerlas y, además, es una cifra que tiende a ser polarizante entre el “ha merecido la pena” o el viejo dicho “para este viaje no hacía falta tanta alforja”. Y en el caso de su nuevo álbum, curiosamente, cumple con las dos premisas porque se debate entre un concepto y proceso creativo algo pobre y una ejecución técnica dentro de lo esperado.
El rapero zaragozano sigue imprimiendo marca de la casa y plantea que su decadencia está lejos, sí, pero sobre todo en esa parte más terrenal. Javier Ibarra dicta, domina y apuntala su ser, pero el problema viene cuando llega el qué y no tanto el cómo. Aquí se encuentran sentimientos contrariados, con una tónica general que, en su conjunto, flirtea más con la sensación de la obligación de ser Kase.O que por la libertad de serlo.
Sus temas ahora miran todavía más a la crítica social y se aleja de lo biográfico y de sus vivencias barnizadas de poderío y supervivencia. La banalidad de las redes sociales y el abismo mediático en temas como «Puto Internet» o «Fallo del Sistema» flanquean el tema de la polarización, un concepto que, curiosamente, se encarga de reforzar con la subjetividad que se le presupone y se le exige. La duración del álbum, excesiva, o la aparente simpleza de algunas letras y rimas, véase “Zaragoza”, abocan a que el seguidor se centre más en esa parte técnica para no señalar que Kase.O ha propuesto una idea más plana y demasiado evidente para lo sorprendente que solía tener en su haber.
Esa producción puede salvarle en ocasiones, al igual que las colaboraciones que llegan para subrayar la importancia del zaragozano en esto del rap patrio. El acontecimiento de Violadores del Verso en «Consejo de Sabios» o «Top 3», junto a Nach y Zatu, no desentonan y procuran reforzar algunos aspectos, pero también deberíamos baremarlo por ese efecto llamada. Más que la sorprendente vuelta de Kase.O, Camisa de fuerza se antoja como esa necesidad más que un álbum en el que reine la inspiración. Y como la parte técnica es al final la más fácil de resolver, es posible que todas estas alforjas fueran innecesarias solo para solucionar un hiato demasiado largo.


















