Lori Meyers – Cronolánea (Universal)

Cuando Lori Meyers comenzaron a parecerse más a Los Ángeles que a Los Planetas, algunos se lamentaron añorando la frescura y descaro que hacía de Viaje de Estudios un disco adictivo. Otros sin embargo, alabaron sin ambages el corte clásico de las canciones de Hostal Pimodán prefiriendo la elegancia de un sonido que recuperaba lo mejor de los grupos españoles de los 60.

Y mientras nosotros nos distraíamos con estas disquisiciones, los granadinos seguían a lo suyo, creciendo. Cambiaron de discográfica (de Houston Party a una filial indie de la multinacional Universal), reeditando Hostal Pimodán, se marcaron una gira de varios años y por fin, han publicado su tercer trabajo.

Cronolánea (curioso juego de palabras que en palabras de Noni significa “la línea de tiempo perfecta que expresa el recorrido de un grupo en un periodo de tiempo”), prefiere la calle de en medio y recoge lo mejor de sus predecesores. La energía del debut se mezcla con la elegancia de la madurez, y todo ello actualizado gracias a un tamiz de power pop en unas ocasiones y de rock en otras. El resultado, en el que ha tenido mucho que ver el trabajo en la producción de Ken Coomer (que fuera batería de Wilco y Uncle Tupelo), es sin duda notable.

Melodías de fácil digestión bailable (“Luces de neón”, “Luciérnagas y mariposas”), dejan paso a cortes más rítmicos y fluctuantes (“Sin compasión”, “Cúmulo de despropósitos”) o incluso parcialmente electrónicos (“Transiberiano”). Como novedad, Noni cede las voces en tres temas a Alejandro, que responde de manera solvente pero desigual. Comienza un poco apagado en “El secreto mejor guardado”, coge fuerza en “Un Mundo Por Delante” (la canción más rockera del disco) y termina bordándolo en “Saudade”, quizás la cumbre de Cronolánea. Este tema merece un pequeño aparte:

“Hoy me levanté temprano como un día entre semana, me dispuse a ir a la rutina que cada día me mata, entre suciedad y porquería de la marcha de anoche, camino sin parar repasando los caminos que me importen. Pero sé que cuando vuelva estarás, que sin ti nada es igual, y que juntos iremos a donde nos guste estar”.

Recuerden esta letra porque pronto la querrán cantar en cuanto la oigan en los conciertos.

Para culminar el disco, y quizás influidos por la última tendencia granadina, “Copa para dos”, una canción de aires sureños que esperemos no contagien de momento a un grupo en lo mejor de su sonido.

Por merecimiento propio y con permiso de Sr. Chinarro, lo mejor de lo que llevamos de 2008.

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