El dúo formado por Verity Susman y Matthew Simms (Memorials) se ha tomado un par de años para certificar que lo suyo es un dechado de virtudes. Su anterior disco, Memorial Waterslides (2024) nos ponía sobre la pista de estos dos veteranos –Susman formó parte de Electrelane, mientras que Simms en miembro de Wire desde 2010- para encandilar nuestros oídos con panorámicos entramados de música que mezclaba, de forma muy orgánica y nada impostada, diferentes estilos que gravitaban en torno al pop con señuelo psicodélico.
All Clouds Bring Not Rain (Fire, 2026) es la confirmación de su magisterio, y ahora lo hacen desde un sello discográfico cuyos varios grupos en sus filas tienen bastantes cosas en común, como es el caso de Vanishing Twin y Death and Vanilla. Pentagramas que parecen suspendidos en el tiempo, difuminando las coordenadas temporales dejando al oyente detenido en un estado liminal en el que dejarnos cautivar. Con arreglos puntillosos en donde suenan percusiones, clavecín, cascadas de electricidad domesticada, o el Farfisa de Simms creando, en su conjunto, ambientes cinéticos con regusto anacrónico que no sabe de imposturas de salón.
La astucia en crear tonadas pop es deslumbrante, y arrancan con “Life Could Be A Cloud” en donde la sombra de Nico sobrevuela, mientras las andanadas de electricidad tienen el espíritu Stereolab de Cobra and Phases. Por su lado, “Cut Glass Hammer” posee el brío metronómico que, de nuevo, es de la estirpe de canciones que hacen de los de Laetitia Sadier y compañía un grupo a reivindicar con bastante frecuencia.
La psicodelia y el pop barroco crea arabescos irresistibles en “Dropped Down The Well y “Watching The Moon”, la primera cantada por Matthew Simms; las resonancias funk y dub de “In The Weeds” es como si juntáramos a la BBC Radiophonic Workshop y a Wendy Carlos; la balada “Reimagined River” es otra gema de folk iridiscente, mientras que las estructuras se vuelven más complejas en la tensa “Mediocre Demon” cuyas texturas se apropian del sonido Canterbury, flirtean con el free jazz cósmico, y lleva el espíritu aventurero de los fantásticos discos de Catherine Ribeiro y Alpes.















