Pantocrátor: sin dramas en Bahamas

Actualmente la figura clásica del Pantocrátor, aquella fiel representación del arte románico y bizantino ha evolucionado. Ya no es un cristo todopoderoso con la mirada perdida. Ahora el Pantocrátor millennial se encuentra en cualquier terraza del centro de las ciudades. En un extremo de la mesa sentado y bebiendo una cerveza, encuadrado en una curva cerrada en forma de almendra. La mano derecha ya no está en posición de bendecir, sino que, en estos momentos, aguanta un cigarrillo. La mano izquierda ya no sostiene el evangelio, sino el libro de los dramas millennials. No sabría deciros si esta es la explicación para que esta “banda punk, pero no mucho”, como ellos mismo se denominan, se llame así, pero seguramente no desvaríe mucho de mi hipótesis.

Este conjunto barcelonés, más concretamente del barrio de El Carmel, está conformado por Marta Delmont, Marina Correa, Xiri Romaní y Robert Busquets, un grupo de amigos que, al no saber gestionar emocionalmente sus sentimientos, decidieron crear un grupo de música y así expulsarlos con rabia, veracidad y ritmo. Un conjunto que, entre ritmos de punk, power pop y garaje rock, nos muestran la decadencia y el drama millennial desde la ironía y el humor más ácido.

En 2019 nos presentaron su primer EP titulado Villacapullos. Cuatro canciones entre las que se encuentran “Caballo de Troya” o “El Ministerio de las Básicas”, y que demuestran una verdad incómoda y que pocos nos atrevíamos a decir: si los idiotas supieran volar no veríamos la luz del sol.

A principios del 2020 han publicado su segundo EP, La Masacre de Putis. Un disco que, manteniendo ese toque corrosivo y de letras ácidas, es capaz de hablar de las relaciones amorosas a partir de referencias históricas y tuiteras. En sus canciones podremos encontrar memes de crítica política, y, sobre todo, la utilización del lenguaje actual en referencia a puto como adjetivo cuantificador.

Canciones como “No te puto Pilles” son la muestra de la figura de masculinidad incapaz de gestionar cualquier tipo de conflicto amoroso. Un tema creado para triunfar. Otras canciones, como “La Cruzada del Amor”, nos muestran un sonido de spaghetti western mezclado con un furioso sonido de guitarras. Partiendo de la referencia del histórico tratado de Fontainebleau y la posterior invasión francesa nos hablan sobre las infidelidades. “Dice que viene a invadir Portugal, pero si te descuidas te roba el novio”. Sin duda, el amor y las relaciones son el eje central de este EP. Con “Territorio Hostil”, las críticas se dirigen a la persona que persigue a su crush allá donde este.  Por último, la canción que cierra este EP es “Pánfilo de Narváez”. Volviendo a las referencias históricas nos hablan de como los fuckboys han existido desde tiempos inmemoriales, seres egocéntricos y con un YO desmesurado que consideran ligar como un territorio de conquista.

 

Pantocrátor es la demostración perfecta de que, incluso en las Bahamas, también existen dramas. Un grupo capaz de realizar una radiografía perfecta de las relaciones amorosas de nuestros días. Pop desenfadado sobre desamor y otras movidas directo y necesario.

 

 

Pantocrátor

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