Raphael Saadiq – The way i see it (Sony music)

Seamos claros y directos: The way i see it (09) es una delicia. En tiempos donde se valora -o sobrevalora- tanto la experimentación a riesgo de meternos pufos de espanto que sólo la inexistencia de un espíritu crítico y el guiarse por los gurús lo hacen posible, se agradecen trabajos con el esmero y la devoción por el sonido atemporal.

El boom mediático Amy Winehouse, al margen de las virtudes musicales de Back to black (06), trajo consigo la revisión del legado de terciopelo negro a nivel masivo y eso ha permitido acercarse a alfareros de neo-soul como el inmenso Raphael Saadiq o la nunca suficientemente reivindicada Erikah Badu. Hasta colegialas más afines al pop como Duffy han tenido su minuto de gloria o el seminal Eli “Paperboy” Reed ha logrado reventar aforos rockeros o modernos.

Un sonido y una producción cuidadas a la medida de cada tema, ha permitido a Saadiq facturar un trabajo con el aroma inconfundible de los primeros y mejores años de Motown: “Sure hope you mean it” o “Staying in love” no desentonarían en el catálogo de Berry Gordy, a pesar de no tener la elegancia y clase como la destilada por The Miracles o la pegada de los inapelables The four tops, eso sería mucho pedir.

Los arreglos estudiados, pero cálidos a la par, cobran gran valor, así los vientos de “Big easy” la dotan de un groove que conquista desde la primera escucha; El contoneo sexy de “100 yard dash” es otra diana inmediata. Eso por no hablar de la debilidad que siento por “Calling”, balada arquetípica 50’s en la mejor tradición del imaginario Lynchiano con ese juego de voces en castellano e inglés, me rindo ante este temazo. Y así podríamos seguir destacando cortes de un álbum que se deja escuchar mientras te seduce suave y lento, una y otra vez.

Por criticar algo, decir que el tiempo podría ajustarse un poco y haber prescindido de la versión Euro de “Big easy” que no dice nada en comparación con el potente original o el segundo “Oh girl” con la colaboración de Jay Z –el primero es un oldie en la órbita de los Temptations más cremosos, oro puro el que destila su sitar-. Se nota que es un guiño al hip-hop actual, con ese inofensivo flow coqueteo al R&B; para eso ya está “Sometimes” que suena muy contemporánea, aunque para mi gusto algo innecesaria.

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