El concepto de hyperpop evoluciona a una velocidad endiablada. Algo que es normal porque está estrechamente relacionado al concepto de velocidad, a la captación de la atención, y al pop como laboratorio para diseñar sonidos acelerados en un proceso de ensayo y error continuo. Este género tiene su germen en la democratización de la banda ancha que permitió que muchos jóvenes se pusieran a experimentar con el software gratuito o de bajo coste, así como las plataformas tipo Soundcloud -en sus inicios-, y TikTok en la actualidad. El scroll continuo y los devaneos con la fama – de la que en muchas ocasiones se satiriza, como en el caso de la factoría PC Music-, con la que la propia April Harper Grey, conocida bajo el nombre artístico de Underscores, coquetea y, en cierta manera, es normal habida cuenta de su juventud y la cultura visual que la precede.
Ahora que ha encontrado un lenguaje mucho más cohesionado en su tercer disco, y como ella misma comenta en alguna entrevista es U (Mom+Pop, 2026) -una especie de avatar de ella misma con la que comunicarse con sus fans- está escrito desde el bullicio de estar inmersa en un entorno glamoroso que permite sentirse en la cresta de la fama (relativa); de la fascinación por las mercancías de lujo -algo con lo que flirtean algunos artistas de este género-, y los neones que sirven de telón de fondo para su variedad de influencias que acaba tomando forma en un lienzo repleto de colores chillones y una producción que desborda las conexiones sensoriales. El hyperpop crea un metaverso alternativo, de sonoridades no aptas para diabéticos, así como de una ficción que se intenta tensar desde dentro, en una especie de simulacro dentro de una hiperrealidad hecha a medida.
Underscores lleva una temporada estando en boca de mucha gente. Ha colaborado con Oklou, Umru, Yaeji, Aries, y se ha introducido en el mercado del K-pop gracias a su remix del tema “Do it” para LOONA. Está en su mejor momento, algo que se confirma con este disco que está lleno de hits potenciales. Solo hace falta dejarse llevar por la opulencia de “Music” que tiene su querencia por las producciones de Timbaland para Britney Spears, y son ráfagas de sonido en forma de espadas láser para escuchar bien alto; en “Hollywood Forever” narra sus fantasías de éxito, mientras la voz deformada por el Auto-tune declama versos tales de cómo el capitalismo atraviesa el ethos del hyperpop: “Culture shock at the nail salon / These chairs give you massages / My ears are popping in the elevator / We’re reaching everyday indulgence / Is it bad that I kinda love being a bitch?”.
Las referencias estilísticas con SOPHIE concurren en el disco, y así vemos su espejismo en “Innuendo (I Get U) mediante cadencias henchidas en helio en donde uno de imagina un mundo decorado todo en plástico, así como en “The Peace” en la que era post-Brat arranca con fuerza. Con influencias de artistas como Brandy acaban saliendo grandes temas como “Do It”, y el lado intimista reluce en “Wish You Well”, tema que cierra un disco de una mujer con mucho talento para el pop retorcido.



















